No hay momento más incómodo que aquel cuando le dices mamá a tu maestra; peor aún, cuando le cambias el nombre a tu novio. Aunque no lo hayas hecho intencionalmente y mucho menos signifique que alguien más esté ocupando su lugar en tu corazoncito, a veces te cuesta tu relación.

Por semana le cambiamos el nombre a las personas entre 2 a 4 veces, así que, es más común de lo que pensamos.

 

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Antes de entrar en pánico e inventes cualquier pretexto, deja que la ciencia le explique a tu novio qué ocurrió; de acuerdo a un estudio realizado por la Universidad Duke, Estados Unidos, hay tres razones por las que cambiamos el nombre de las personas.

Razón 1: relaciones.

Uno de los motivos se vincula con las relaciones entre los individuos; es común confundir los nombres de dos personas que están en la misma categoría relacional. Por ello es fácil confundir el nombre de un amigo con el de otro; el de un familiar con el de otro; el de tu novio con el de tu ex.

Y, aunque suene raro, también es posible llamar a un familiar por el nombre de su perro, debido a que ellos suelen responder a su nombre -a diferencia de los gatos-, y se utilizan con bastante frecuencia.

Razón 2: fonética.

Otro factor que nos provoca la confusión de nombres es la similitud fonética entre estos. El parecido es una razón importante, ya sea porque se escriban con la misma letra inicial o tengan un parecido en su pronunciación. Por ejemplo José y Josué; María y Mariana; Pamela y Carmela.

Razón 3: es información inútil.

En el estudio, los investigadores destacaron que los nombres no aportan algún significado importante ni colaboran con información sobre la persona. Por ello es fácil confundirlos e incluso olvidarlos.

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Por: Nadia Juárez.