En el año 1372 a. C , en el momento en que Nefertiti se casó con Amenofis IV, que tomó el nombre de Akenatón, la reina de Egipto tomaba un baño completo todas las mañanas con agua mezclada con carbonato de cal natural, y se frotaba el cuerpo con una pasta de arcilla procedente de los limos del Nilo.

El baño iba seguido de un masaje con aceite vegetal, de palma, oliva o nuez, perfumado con una mezcla de hiervas aromáticas que tenían la triple virtud de suavizar la piel, protegerla del sol y ahuyentar los mosquitos. Por último, se aplicaba el maquillaje corporal y facial.

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La piel se cubría con una preparación de ocre amarillento que, a la luz, adquiría reflejos dorados. Las mejillas se realzaban con ocre rojizo pero como muestran las estatuas y los frescos; sobre todo eran los ojos los que se maquillaban sistemáticamente. Se comenzaba por aplicar el Khol en la línea interior del párpado inferior, lo que los protegía de las agresiones del viento y la arena.

Los párpados superiores se sombreaban con colores intensos: verde, dorado, blanco plata, verde hoja, rojo y sobre todo el azul. Estos colores los sacaban de las plantas, frutas y de distintos minerales:

  • Verde, de la malaquita traída de Siria.
  • Azul, del lapislázuli.
  • Blanco plata, del antimonio.
  • Dorado, del pan de oro.
  • Verde, de las hojas.
  • Rojo, de las tierras de limo.
El Antiguo Egipto: Cuna del ritual de belleza. ActualMX

Elizabeth Taylor en Cleopatra (1963). La película más cara de la historia del cine y fue un fracaso de taquilla. Obtuvo nueve nominaciones y cuatro Premios Oscar, uno de los cuales se lo llevó al mejor vestuario. Taylor lució un total de 65 vestidos.

Cuando la ocasión se prestaba a ello, se sofisticaba más aún, coloreando el párpado inferior con un tono distinto; así lo haría siglos más tarde la última reina, la legendaria, Cleopatra, cuyos colores preferidos eran el azul marino para el párpado superior y el verde agua para el inferior.

El Khol humedecido, servía también para delinear el contorno del ojo con un largo y grueso trazo, y para alargar y espesar las cejas, a menos que se afeitaran para dibujarlas después.

Las pestañas se untaban con una pasta de Khol y grasa. Un toque de rojo mineral avivaba los labios, y para las uñas de las manos y pies, se limaban y teñían con alheña. Como suprema coquetería, a veces se maquillaban los pechos con un polvo dorado.

Por lo general ambos sexos se afeitaban la cabeza y utilizaban pelucas hechas de pelo humano, animal o fibras vegetales como la hoja de palma que ayudaba a mitigar el calor y ahuyentar a los insectos. La utilización de pelucas era más que nada con fines estéticos.

Una costumbre muy común era depilarse todo el cuerpo, incluida la cabeza, con miel; era una costumbre religiosa practicada sobre todo por los monjes adoradores de Isis. Los sacerdotes no se cubrían con pelucas sus afeitadas cabezas.

Los hombres no lucían barbas y ambos sexos empleaban el maquillaje facial como motivo de adorno.

Al atardecer, y para las fiestas, se fijaba en la coronilla de la peluca un pequeño cono lleno de cera perfumada, que, con la ayuda del calor, goteaba a lo largo del cabello para dar aroma y refrescar el cuerpo.

El Antiguo Egipto: Cuna del ritual de belleza. ActualMX

Elizabeth Taylor en Cleopatra (1963)

Daniel Vicente Gómez es un maquillista profesional español. Su carrera incluye trabajos con Giorgio Armani Cosmetics, La Roche-Posay, así como la distinción de Maquillista de Cabecera de la reina Letizia de España. 

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Por: Staff actualMX