La Basílica de Guadalupe es el centro de fe católica más importante de la Ciudad de México, pues además de ser un punto de encuentro para los fieles capitalinos, se estima que cada año recibe a más de nueve millones de peregrinos, especialmente en épocas decembrinas.

La construcción a la que actualmente acuden los fieles es la segunda iteración: el primer templo, se le conocía como el Templo Expiatorio a Cristo Rey, se construyó en 1695 y ahora se encuentra en proceso de restauración por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ya que la inestabilidad del suelo sobre el se levantó representa un peligro para la afluencia masiva de los fieles.

 

Quizá te interese: 
El desfile de Dolce & Gabbana en México18/

 

La nueva Basílica de Guadalupe se inauguró el 12 de octubre de 1976, con diseño de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez, José Luis Benlliure, Alejandro Schoenhofer, Fray Gabriel Chávez de la Mora y Javier García Lascuráin. Se construyó para albergar a la mayor cantidad posible de peregrinos sin los riesgos que presentaba el templo anterior.

La obra se edificó con hormigón recubierto de láminas de cobre, las cuales al oxidarse con el tiempo le dieron al templo su característico color verde y que a su vez representa el manto de la virgen protegiendo a sus fieles. La base circular, de 100 metros de diámetro, está libre de columnas para que el mayor número de fieles puedan observar la imagen de Virgen de Guadalupe desde cualquier punto de la basílica, la cual se encuentra en un altar con acabado en mármol.

En el interior del templo caben cerca de 10 mil personas y en tiempos de gran afluencia se abre la capilla del segundo piso que aumenta el número hasta 50 mil.

 

Por: Arturo Rivera.