En el mundo moderno el horario de trabajo, las distancias entre casa y oficina y el tráfico dificultan el poder hacer ejercicio diariamente, tener horarios establecidos para comer y consumir alimentos saludables.

Esto provoca problemas como el sobrepeso y la obesidad, que en muchas ocasiones se tratan con productos “milagro”, aquellos que prometen resultados rápidos y con el menor esfuerzo posible. Estos métodos para bajar de peso en muchas ocasiones ponen en peligro la vida de quien los consume o, simplemente, no dan resultados.

No obstante, con un poco de esfuerzo, disciplina y sin prisa, se puede bajar de peso sin arriesgar la salud. Los especialistas coinciden en que hay únicamente dos formas de hacerlo y ambas deben combinarse.

La primera es tener actividad física, esto no implica tener que inscribirse a un gimnasio, basta con correr 30 minutos o caminar una hora al día.

Pero lo más importante, y lo más difícil, es modificar los hábitos alimenticios. Esto no quiere decir que tengamos que comer raciones muy pequeñas para disminuir tallas, como mucha gente cree. En lo que consiste este cambio de prácticas es en consumir las porciones adecuadas de cada tipo de comida.

Por ejemplo, es importante evitar los alimentos altamente procesados, ya que contienen carbohidratos refinados. Los carbohidratos deben obtenerse únicamente de legumbres, pastas o comida integral.

Contrario a lo que se piensa, las grasas no son impedimento para adelgazar, siempre y cuando provengan de pescado, carnes magras y aceites vegetales de frutos, como el de oliva, aguacate y coco.

Particularmente es bueno incluir ácidos grasos omega 3 en la dieta. Las grasas que no deben estar en la dieta son las trans y, principalmente, las saturadas.

Consumir muchas frutas y verduras es importante, se recomiendan cinco raciones al día, pero la realidad es que mientras más comas es mejor.

Por: Gerardo Guillén.