El bikini ha sido una de las prendas más famosas y revolucionarias en la historia de la moda: compuesto por dos piezas que sólo cubren los pechos, la zona genital y el trasero, dejando al desnudo la espalda, piernas y ombligo. Esta diminuta prenda ha evolucionado a través del tiempo, desde sus inicios alrededor de dos mil años atrás.

Mosaicos decorados con imágenes de mujeres en un atuendo de dos piezas, se encontraron en la Villa Romana de Casale, en la localidad de Piazza Armerina en Sicilia, Italia. La similitud con el bikini es impresionante. Sin embargo su verdadero antecedente se remonta  a  finales de 1800, cuando las mujeres que solían nadar, comenzaron a usar unos trajes que cubrían la mayor parte de  su cuerpo, una especie de camisón largo, con shorts holgados y un gorro, que no permitían gran movimiento. En esa época tan conservadora, era mal visto dejar al descubierto el cuerpo femenino.

Para  la llegada del Siglo XX y hasta la década de los 30, los trajes de baño sufrieron pequeñas modificaciones, ajustándose al cuerpo con el objetivo de permitir mayor agilidad a la hora de practicar natación o sumergirse en el mar.

Pero fue hasta 1946, cuando el ingeniero francés Louis Réard, diseñó el bikini, prenda que causó revuelo y revolucionó el traje de baño, pues el desnudo no era bien visto por la sociedad todavía, al grado que ninguna modelo quiso posar en bikini para una sesión fotográfica.

Entonces Reard tuvo que contratar a la stripper Michelle Bernardini, quien le dijo: “Su bañador va a ser más explosivo que la bomba de Bikini”, en alusión a  las pruebas nucleares realizadas en el atolón polinesio de Bikini, es por eso que la prenda recibió este nombre, siendo un hit en la moda femenina.

Sin embargo, el uso del bikini se propagó en algunas playas de la Costa Azul, pues pocas mujeres se atrevían a usar la prenda; incluso no se permitía su uso en España, Italia o Estados Unidos.

Pero la prenda seductora fue ganando territorio y en 1951, durante el certamen de Miss Mundo, las participantes lucieron diferentes bikinis para posar en las fotografías, a lo cual el Vaticano tachó de “pecaminso”.

Poco después las divas del cine se animaron a posar en bikini, como ocurrió en 1952, cuando la sensual actriz francesa, Brigitte Bardot, lució la prenda con flores estampadas para diversos fotógrafos, con motivo del Festival de Cannes.

Y así lo hizo también el mito erótico del cine, Marilyn Monroe, quien 10 años después de Bardot, posó divertida y a color en un bikini de rayas azules con blanco, en una playa californiana de Santa Mónica.

Desde entonces el uso de bikini se hizo popular entre la industria de la moda y el cine, y por supuesto entre las mujeres que sin miedo se animaron a usar la prenda,  de la cual se han creado varias versiones: el monokini, el bikini-tanga, y el flamenkini con volantes, sin embargo a 70 años de su creación, el bikini se mantiene vigente en el mundo, como una prenda atemporal, ideal para la llegada del verano en la playa.

Por: Arantxa Castillo.