¿Manejo sustentable del maguey? ¿Diplomados mezcaleros? ¿Doctorados en mezcalería aplicada? ¿Sabores, olores y preferencia del líquido favorito de los dioses terrestres? De todo se vale la bebida – que parece que ya ha dejado atrás al tequila en gusto y preferencia – que va de lo ancestral a lo artesanal para sentir algo más que una experiencia religiosa en materia de brujería de este elixir de los terrenales. Se trata del mezcal.

Esa, al menos, parece ser la filosofía de los agaves espadín y tóbala, jóvenes y viejos y quien sabe que otras combinaciones y aplicaciones de Maguey convertido en liquido sagrado con hasta 46 o más grados en alcohol para sentirse, con dos o tres caballitos o enseres mezcaleros, como George Clooney en Gravedad, dependiendo de la ingesta en donde entra el crecimiento del agave, el tipo de molienda, la forma de destilación, el horno, la zona de origen…

Bruxo de Casa Santa, en Agua del Espino, Oaxaca, es uno de los mezcales mexicanos que ofrece una variada gama de sabores y sensaciones predestinadas para entrar a un viaje con retorno, sin cruda y sin resaca, gracias a las hábiles mezclas de maestros en el arte de hacer de esta bebida una tentación y adicción, al margen de los beneficios de tomarla moradamente o ya, tentando al destino, enloquecidamente porque es un sabor que atrapa.

La estrella de la marca parece ser el Bruxo No. 2 (Pechuga de Maguey) 100% agave con 46% Alcohol, receta original del maestro Pablo Vázquez. Sin embargo, los otros mezcales jóvenes Bruxos no se quedan atrás, desde el agave espadín suave (Receta Inicial), con 37% grados de alcohol, hasta el Bruxo 5, Tóbala (mezcal de agave silvestre, cosechado básicamente en Matatlán, la Capital Mundial del Mezcal por mínimo, diez años, de ahí su elevado precio por una patada del Tóbala); pasando por el Bruxo 3 (Barril) y el numero 4 (Ensamble). Y todavía hay uno más: El Bruxo Edición Especial de Maguey Cuiche y Espadín, de San Pedro Taviche, Oaxaca.

Vale la pena resistir uno o más cañonazos de 46% grados de alcohol, adicionado al maguey de origen que se emplean en estos Bruxos, para entrar en una dimensión desconocida etílica poco explorada hasta ahora para sentirse Brujo Mayor, y ver si le sale a uno lo Javier Bátiz por medio de este mezcal.

Ya con este mezcal me despido: la misma casa que hace los Bruxos, está introduciendo un nuevo mexcal artesanal, 100% Maguey Espadín (El Mil Diablos), bajo la dirección del maestro mezcalero Juan Morales, desde la latitud de San Dionisio Ocotepec, Oaxaca, en una presentación de 700 ml con 36% grados de alcohol de atractiva botella con la historia del Mil Diablos. Los dos calificativos que ofrece este elixir al ingerirlo son: ¡Está como Mil Diablos! y ¡Me llevan los Mil Diablos!

Por: Pepe Návar