El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, deja mañana su cargo tras casi ocho años; en los que afianzó su prestigio y logró el respeto de políticos, empresarios y opinión pública. Creando un vacío difícil de llenar en una institución clave para la estabilidad macroeconómica del país.

“Es un funcionario muy completo, con experiencia técnica en el banco central, de análisis económico. Y logró combinar muy bien solvencia técnica y capacidad de operación política muy notables, llevando a cabo operaciones complejas”; dijo a EFE el profesor de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey, Carlos Elizondo.

“Es un buen economista, con una buena formación, que tiene mucha experiencia y cuenta con una trayectoria de muchísimos años en el banco central. Estuvo en operación, tesorería, manejos y en áreas más estratégicas”; señaló a EFE Mauricio González, socio fundador de la consultora de política y economía GEA.

Para este experto, Carstens actuó “dentro de los estándares de su autonomía y cumpliendo su mandato”; y el instituto emisor pudo controlar la devaluación del peso y la inflación –si bien este año se situará por arriba del 6 por ciento por el alza en las gasolinas de enero-, pese a un entorno muy complicado.

• Agustín Carstens dejará de ser gobernador del Banco de México esta semana; su partida deja ratos importantes para la institución.

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“Es una economía que ha soportado un shock exógeno con el triunfo de Donald Trump o la devaluación del peso, sin entrar en choques perversos como en el pasado. La política monetaria cumplió su función”, agregó Elizondo.

Con estas premisas, Carstens se ganó la confianza y respeto de especialistas y poderosos sectores. El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, resaltó la “excelente gestión pública” a lo largo de 37 años de trayectoria de Carstens; un “entregado y responsable profesional”.

Incluso la opinión pública parece encariñada con Carstens, habitualmente afable y cercano con los medios; y capaz de llevar la economía al gran público comparando la victoria de Trump, por ejemplo, con un “huracán”.

En medio de tantos elogios, cuesta encontrar voces críticas como la del economista Jonathan Heath, quien en una columna en el diario Reforma destacó el “despilfarro” en burocracia interna implementada por Carstens.

Alejandro Díaz de León Carrillo, subgobernador del Banco de México, reemplazará a Carstens en el cargo desde el 1 de diciembre de 2017 y hasta el 31 de diciembre de 2021; una decisión tomada la tarde del martes por Enrique Peña Nieto.

• Agustín Carstens dejará de ser gobernador del Banco de México esta semana; su partida deja ratos importantes para la institución.

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González resaltó la necesidad de “distinguir entre la fortaleza de la institución” y de la figura de su gobernador; aunque consideró que una mayor “anticipación” en el nombramiento habría sido preferible.

“El banco central es una institución de un servicio civil muy sólido y con una Junta de Gobierno que funciona”, opinó el economista; quien destacó el “cúmulo de experiencia” del gobernador saliente.

Elizondo es algo más crítico con su partida. En primer lugar, porque Carstens se va sin cumplir su segundo mandato de 6 años, que culminaba en 2021, y abre un periodo de “incertidumbre” que coincide con los comicios del 2018.

Para Castañón, la nueva Junta de Gobierno debe apostar por un factor claro: la continuidad. Algo que ha ocurrido con la designación de Díaz de León Carrillo, un economista con maestría en Administración Pública y Privada por la Escuela de Administración de Yale.

 

Con información de EFE.