Somos seres complejos y diversos en muchos aspectos, y más en nuestro mundo emocional. Esta complejidad, bien administrada, tiene beneficios que se manifiestan en una buena salud mental que conduce a tomar mejores decisiones.

La complejidad emocional es la capacidad de experimentar una variedad de emociones, reconocerlas, especificarlas y expresarlas. El objetivo es obtener la mayor cantidad de información en función de elegir con claridad qué estrategias son las más apropiadas para afrontar determinadas situaciones afectivas, como divorcios, decepciones, muertes o fracasos.

Quizá te interese:
¿La felicidad en pareja engorda?

Experimentar emociones específicas y diferenciadas, como ira, vergüenza, tristeza, alegría, entre otras, genera mayor adaptación al medio ambiente porque conduce a tomar mejores decisiones con menor probabilidad de error. Por el contrario, la persona que simplemente dice sentirse bien o mal, no sabe con claridad lo que siente; no se beneficiará tanto de la información que sus emociones le aporten.

La complejidad emocional es la capacidad de experimentar una variedad de emociones, reconocerlas, especificarlas y expresarlas. Reconocerlo ayuda a tu mente

Shutterstock

¿Qué hace que experimentar muchas emociones negativas o positivas sea mejor que experimentar una sola? Según investigadores, la respuesta es que la complejidad emocional impide que emociones específicas (especialmente las negativas) predominen en nuestra mente. Por ejemplo, sentir tristeza continuamente puede causar depresión; en cambio, sentir tristeza junto con otras emociones (aun siendo negativas) pueden descentrarnos y evitar la depresión.

La complejidad y diversidad de las emociones, ya sean positivas o negativas, nos ayudan a seguir sintiéndonos vivos.

Desarrollar la complejidad emocional es importante. Para lograrlo, como primer paso, reconozcamos que nuestro lenguaje emocional es limitado; que debemos ampliarlo con más precisión.

Quizá te interese:
Massé Academy: La plataforma de coaching que transformará tu vida

Otro paso, es olvidarse de que las emociones negativas son inapropiadas; todas son útiles y necesitan ser definidas. Como paso siguiente, no centrarse en una sola emoción y reconocer la gran variedad de otras que la rodean. Finalmente, salir de la monotonía cotidiana y vivir nuevas experiencias enriquecerá nuestro mundo emocional.

Una práctica acompañada o individual del desarrollo de la complejidad emocional será de gran beneficio para tener una mayor riqueza interior, mejor salud física y mental, y mayor autoconocimiento, lo que conducirá nuestra vida hacia el bienestar y la paz.

Fernando Aparicio es psicólogo, terapeuta y acompañante de vida. Su recorrido incluye el trabajo en Recursos Humanos, educación y capacitación.
Facebook: @fernandoaparicioterapeuta 
Twitter: @fe_aparicio
Site: http://fernandoapariciogo.wixsite.com/psico

Por: Fernando Aparicio.