El regreso de la bicicleta a las zonas urbanas, como la Ciudad de México, representa el cambio social y cultural más importante en materia de movilidad en los últimos 100 años de historia del país, debido a la integración de la movilidad no motorizada a la motorizada.

Está clínicamente comprobado que es una de las actividades más completas y universales para prevenir dolores de espalda, proteger articulaciones y mejorar el sistema circulatorio e inmunológico.

Montar en bicicleta fortalece el cuerpo y el alma. Este ha sido el resultado de un estudio que publicó el Centro de Salud de la Universidad Alemana del Deporte (DSHS) de la ciudad de Colonia, para la empresa fabricante de sillas para bicicleta Selle Royal. La Universidad Alemana del Deporte es una de las más reconocidas a nivel mundial por su labor en la investigación de la medicina deportiva y estudios fisiológicos del deporte.

«Quién monta en bicicleta regularmente, se ahorra visitas al médico, medicamentos e, incluso tratamientos muy costosos. Aunque no se empiece a hacer ejercicio regularmente hasta una edad avanzada, los resultados son palpables. Las personas que sufren las típicas molestias de dolor de espalda, sobrepeso y otras enfermedades cardiovasculares, podrían gozar de muchos años de buena salud, si se decidieran a usar más la bicicleta,» comentó el Dr. Froböse, presidente del Centro de salud de DSHS y coordinador principal de este nuevo estudio.

El análisis de los mismos demuestra que los problemas más comunes de salud, como por ejemplo, las molestias o dolores de espalda y las irregularidades circulatorias o del corazón, se pueden prevenir mediante el uso de la bicicleta.

Una actividad equilibrada, como es ir en bicicleta, reduce el riesgo de infarto en más de un 50 %. Según explica el Prof. Froböse, «el ritmo cardíaco aumenta y la presión baja, en pocas palabras: el corazón trabaja economizando. Practicando este deporte se reduce el colesterol negativo, el cual es responsable de la calcificación de los vasos sanguíneos. En cambio, la cantidad de colesterol positivo, el cual es responsable de la protección de los vasos sanguíneos, aumenta. En consecuencia, los vasos sanguíneos aumentan su flexibilidad, la sedimentación de la placa aparece con menos frecuencia y disminuye el riesgo de una calcificación de las arterias».

Montar en bicicleta ayuda a prevenir los fallos cardíacos, una de las principales causas que provocan cada año 150 mil muertes.

La espalda también se beneficia de ir en bicicleta: cuando el ciclista adopta la postura óptima en el sillín, con el torso ligeramente inclinado hacia delante, la musculatura de la espalda está bajo tensión y estabiliza el tronco. Los movimientos regulares de piernas fortalecen especialmente la zona lumbar y previenen la aparición de una hernia discal.

Resumiendo los datos del estudio por el Profesor Froböse: «la musculatura de la espalda se fortalece gracias a este deporte y mantiene la columna vertebral protegida de vibraciones y golpes.» Por último, ir en bicicleta también estimula los pequeños músculos de las vértebras dorsales, que a través de los ejercicios de gimnasia tradicional sólo consiguen ser estimulados y tensados con mucho esfuerzo. Estos beneficios hacen del ciclismo, una de las actividades ideales para las personas que sufren dolor de espalda.

Montar en bicicleta es muy ventajoso para las articulaciones de las rodillas, ya que el 70 – 80 % del peso del cuerpo, es amortiguado por el sillín. Por ese motivo ir en bicicleta es una buena alternativa al jogging ya que las articulaciones y los cartílagos no han de soportar esa sobrecarga, según lo comprobó el Profesor Froböse. Los movimientos cíclicos que se realizan al pedalear, representan una carga mínima para las articulaciones y garantizan una situación de sustento óptima para los cartílagos. Si las articulaciones soportan poca presión, la energía y las sustancias nutritivas pueden ser difundidas con mayor facilidad por los cartílagos.

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Quienes protegen sus articulaciones montando en bicicleta regularmente, previenen con ello el riesgo de enfermar de artrosis y también se aseguran de que andar y correr no suponga un problema con el paso del tiempo.

Practicar el ciclismo regularmente repercute de manera positiva en el sistema inmunológico. El cuerpo de los ciclistas desprende compuestos químicos que mejoran el estado de ánimo y hacen que se produzca una situación de bienestar. Los fagocitos, las células devoradoras de bacterias del cuerpo humano, son movilizadas de manera inmediata a través del pedaleo, para aniquilar bacterias y células cancerígenas.

Por ese motivo, ir en bicicleta es empleado como terapia para enfermos de cáncer y SIDA. Pero también saca provecho de ese sencillo medio de locomoción quien quiere, por prevención, fortalecer su cuerpo contra enfermedades infecciosas.

El estudio muestra, con propuestas detalladas, como a una persona que habitualmente monta en bicicleta se le pueden programar ejercicios, para obtener resultados óptimos en su salud. La duración y la frecuencia de los trayectos se deben ajustar según la condición física, la edad y los resultados que se deseen conseguir.

Sólo 10 minutos de pedaleo repercuten en la musculatura, el riego sanguíneo y las articulaciones. A partir de los 30 minutos, aparecen influencias positivas en las funciones del corazón, y a partir de 50 minutos, se estimula el metabolismo graso. Los ciclistas habituales pueden intensificar notablemente esos resultados si practican este deporte con constancia durante su tiempo libre.

De esta manera una mujer de entre 45 y 60 años puede aumentar tres veces los beneficios en su sistema inmunológico, si en lugar de 20 minutos, monta en bicicleta 60 minutos al día. El ciclismo aporta beneficios increíbles para la salud en muy poco tiempo; este fenómeno debería facilitarnos la decisión de desempolvar nuestra antigua bicicleta.

Pero más allá de una moda, pasear sobre dos ruedas es una forma de vida, porque permite a las personas «avanzar hacia una movilidad eficiente, sustentable y equitativa», publica el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo.

Por: Eduardo Massé.

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Eduardo Massé es especialista en la Ciencia Aplicada del Bienestar Integral Personal y Corporativo, y autor de los libros Yo Elijo Despertar, El Liderazgo Científico, La Nueva Frontera y Bienestar Integral 360º. Además es conferencista de nivel internacional, colaborador de la revista Forbes, así como consultor y mentor.

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