Hace 54 años murió Marilyn Monroe: una de las actrices más representativas de los años 50 y aún hoy, no hay persona que no reconozca su rostro en cuanto le ve.

Tras su partida, se convirtió en una de las figuras más representativas de la cultura pop, pero el halo de tragedia que la envuelve, hace poco serena la relación entre su vida y su forma de irse de este plano existencial.

Nació bajo el nombre de Norma Jean Baker el 1 de junio de 1926 en Los Ángeles, California. Proveniente de un hogar fracturado, pues su madre, Gladys, nunca le reveló el nombre de su padre y además la dejó a cargo de un par de amigos suyos hasta los siete años, cuando decidió que vivieran juntas.

Tan sólo un año más tarde, Gladys fue recluida en un hospital psiquiátrico donde se le diagnosticaron una serie de enfermedades mentales que la separaron para siempre de Norma Jean.

La pequeña creció en un orfanato, en casa de los abuelos y hasta con algunos conocidos que la adoptaron temporalmente, pero en alguno de ellos, al parecer, abusaron de ella.

En 1946, cuando trabajaba en una fábrica de aviones, fue descubierta por un fotógrafo que la convenció de la belleza de su imagen y de que se convirtiera en modelo. Para ese entonces, Marilyn ya se había casado y divorciado.

Hizo cambios pequeños a su imagen como el teñir de rubio platinado su cabello, de tal forma que empezó a aparecer en un montón de campañas de publicidad. Estudió actuación y dio el paso hacia la pantalla grande.

Su primera película fue Dangerous Years en 1947 y apareció en otras 28 más, entre las que destacan Mientras la ciudad duerme (1950), Eva al desnudo (1950), Encuentros en la noche (1952), Niágara (1953), Los caballeros la prefieren rubias (1953), Cómo pescar un millonario (1953) así como La comezón del séptimo año (1955) y Una Eva y dos Adanes (1959).

Luego de altibajos en su vida personal, más que en su carrera, en donde se le llegó a relacionar con políticos, el 5 de agosto de 1962, se le encontró en su departamento con una sobredosis de somníferos.

Vivió rápido, dejó un cuerpo bello y una prometedora carrera a la mitad.

Por: Aldo Mejía.