El verano es una época esperada por muchos, ya que generalmente es sinónimo de vacaciones y éstas suelen aprovecharse para visitar algún destino turístico que incluya playa y alberca. Y en estos lugares atascados de gente, llámense hoteles o clubes, proliferan hongos que al menor descuido pueden elegir tus pies como su nuevo hogar.

No obstante, ese no es el único problema que enfrentan nuestros pies en esta temporada: las raspaduras y las ampollas son muy frecuentes, debido al roce del pie con calzado abierto que se usa sin calcetines, como los huaraches. También el uso de zapatos incómodos puede propiciar la aparición de callos.

Otra cosa por la que las infecciones micóticas aparecen, más frecuentemente en esta época del año, es por el exceso de sudoración que sufren algunas personas, situación que se da principalmente en quienes utilizan calzado cerrado sin ningún tipo de ventilación.

Por otra parte, el usar zapatos descubiertos también provoca el efecto contrario, que es la resequedad en los pies. Existen varias maneras para evitar todo este tipo de problemas, por ejemplo:

· Para los hongos, lo mejor es utilizar siempre sandalias al acudir a albercas y baños de gimnasios o clubes deportivos, además de no compartir calzado ni toallas con otras personas.

· Para evitar la sudoración excesiva, se deben lavar muy bien los pies al bañarse y usar productos como talco, desodorantes y desinfectantes en los zapatos.

· Para los callos, raspaduras y ampollas, lo mejor es no abusar del uso de calzado que se use sin calcetines.

· Para la resequedad, el mejor remedio es el uso regular de cremas humectantes.

Realmente es bastante sencillo evitar los problemas que pueden presentar nuestros pies en verano y que, una vez que aparecen, son difíciles de quitar.

Por: Gerardo Guillén.