En el pasado los modales servían para evitar las muertes por envenenamiento.

Cuando eras niño seguramente tus papás te regañaban por poner los codos en la mesa o porque se te olvidaba decir “gracias”. Al menos no te obligaban a reírte de sus malos chistes, como lo hubieran hecho en el antiguo Imperio Egipcio.

Los modales han cambiado a lo largo de la historia, hay algunos que mantenemos desde la antigüedad y otros que ya sólo son curiosidades. Por ejemplo: El Papiro Prisse fue uno de los primeros códigos sobre la buena educación de los que se tiene registro. Este tratado sobre la moral pedía, entre otras cosas, no ser soberbio para escuchar las opiniones de los demás, no caer en la gula cuando un noble te invitara a la mesa, evitar la codicia y ser un buen líder.
Si hubieras nacido en la época romana no te hubieran regañado por comer con los dedos, aunque las personas refinadas comían sólo con tres, evitando usar el anular y el meñique.

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¿Por qué brindamos?

Para demostrar buena educación a la hora de comer, en la Edad Media se debía limpiar la boca antes de beber porque el comensal vecino tomaría de la misma copa. Algunas reglas que se mantienen desde esa fecha hasta ahora son: no limpiarse las manos en la ropa, comer en silencio, no tomar la ración más grande ni hacer bolas la servilleta.

Brindar no se trata sólo de festejar, también representaba seguridad para los invitados pues así el anfitrión les aseguraba que el vino no estaba envenenado, porque al chocar las copas se derramaba algo de bebida en el vaso del otro. Después de que el dueño de la casa bebiera, los demás lo hacían.
Actualmente todavía hay modales que te podrían poner en problemas en distintas partes del mundo. Si vas a Corea y una persona mayor te ofrece algo de beber debes aceptar el vaso con ambas manos en señal de respeto y en Rusia pueden verte raro si  rechazas vodka o lo mezclas con otra bebida, así que ten cuidado con tu educación si piensas viajar por el mundo.

 

Por: José Ortega