Si bien no son nuevos los autorretratos, en este mundo en el que una cámara está al alcance de todos, las selfies se han vuelto una moda que vemos a diario en las redes sociales. ¿Cómo ha cambiado nuestra vida este fenómeno?

El primer autorretrato con cámara fue en 1839, cuando Robert Cornelius produjo un daguerrotipo de sí mismo. En 1900, con la cámara de cajón Kodak Brownie se popularizó el arte de autoretratarse.

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Crear y compartir una imagen con la cual presentarse en comunidades públicas es divertido y nos hace sentir en control de nuestra apariencia. Sin embargo, estudios han demostrado que los usuarios más proclives a publicar selfies tienen menor apoyo social y contacto fuera de las redes.
La Universidad de Ohio encontró que los hombres que tienen mayor tendencia a compartir selfies pueden tener altos grados de psicopatía y narcisismo. A su vez, quienes editan una fotografía antes de subirla tienen altos niveles de vanidad y de auto-objetificación, pero no rasgos antisociales.
A pesar de que quizás vemos más selfies de mujeres que de hombres, en Inglaterra son éstos los le dedican el doble de tiempo al pasatiempo. Además, parece ser una actividad guiada por diferentes motivos: mientras los jóvenes pretenden lucir mejor para captar a una posible pareja, las chicas lo hacen para compartir su día a día o guardar sus recuerdos.

 

 

Por: José Ortega