Especialistas aseguran que los besos surgieron de nuestros ancestros, los primeros primates.

Apego, eso es lo que tal vez para muchos signifique un beso y aunque la tecnología nos revela día a día que posiblemente existe un apego significativo en los animales el mantener un contacto, los especialistas afirman que el verdadero apego único y especial, es exclusivo de los humanos y viene de nuestros ancestros, los primeros primates que surcaron la tierra.

Por ejemplo, en los animales, esta acción del “beso” se conoce como conducta socio-sexual, por ejemplo el “grooming” o el acicalamiento, un ejemplo de ello viene de nuestros amigos caninos que al ponerse frente a nosotros y enseguida restregarse en nuestro cuerpo, lo que buscan es que les hagamos algún “cariño”. No es exclusivo de los perros, las diversidad de especies del planeta realizan esta actividad común que incluye incluso oler sus traseros, aunque no siempre son afectivas ya que pueden servir para quitar parásitos.

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Conforme a la teoría de Darwin esta práctica de selección natural de los seres vivos en general, por así llamarlo, resalta la práctica de los besos como la más común entre los animales, por ejemplo, una madre que besa a su hijo, podría tomarse como un gesto de protección.

Incluso hay estudios que aseguran que los besos y hasta pequeñas mordidas que recibimos de nuestra pareja, amigos, hijos padres y mascotas, es una representación del cerebro al amor que sienten por nosotros y nuestra razón no encuentra forma más explícita de expresarlo que a través de un beso mordelon.

 

Por: Azenet Folch.