Helen Adams Keller fue una escritora y activista norteamericana que, entre otras cosas, se reconoce por ser la primera persona con sordoceguera en obtener un título universitario en los Estados Unidos. En honor a su vida y obra, el 27 de junio (fecha en que murió) se celebra el Día Internacional de la Sordoceguera.

Esta celebración se institucionalizó en 1989, con la Declaración de las Necesidades Básicas de las Personas Sordociegas, que se firmó en Estocolmo, Suecia. Se trata de una combinación de las deficiencias visual y auditiva. Debido a que esta condición implica mayores retos de comunicación, los programas educativos que se enfocan en sólo una de esas discapacidades sensoriales, son insuficientes para lograr su desarrollo.

Keller  presentó esta discapacidad desde los 19 meses de edad, a raíz de una enfermedad grave que puso en peligro su vida. Su educación comenzó cuando entró al Instituto Perkins para Ciegos, en donde la recibió Anne Sullivan, quien le enseñó a leer en sistema braille y además fue su apoyo durante toda su vida.

En 1904 logró vencer todos los obstáculos de un sistema educativo que no contemplaba a las personas con sordoceguera, al graduarse con honores del Radcliffe College. Su inclusión en el partido socialista, le trajo muchas críticas y cuestionamientos sobre su capacidad intelectual por parte de la opinión pública.

Sin embargo, ella mantuvo su postura ideológica; luchó en contra de la participación de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, los derechos de los trabajadores, el derecho de las mujeres al voto y fue embajadora de la Fundación Americana para Ciegos.

Actualmente, en los países desarrollados existen métodos de comunicación para sordociegos como el alfabeto LORM y el lenguaje Tadoma. Si bien en México la concientización sobre esta condición está muy atrasada, existen instituciones como la Asociación Mexicana Anne Sullivan (ASOMAS, IAP) que ayuda a niños y jóvenes a salir adelante.

Por: Gerardo Guillén.