La riqueza que los pueblos indígenas han dejado en la cultura universal es invaluable, desgraciadamente sus derechos, aún en pleno Siglo XXI, se violan o ignoran.

Por tal motivo, el 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que el 9 de agosto se conmemore el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

Desde su inicio, este día pretende abordar y concientizar sobre temas que conciernen a las comunidades indígenas, pero también a la sociedad en general. Los temas tratados han sido la salud, la educación, la preservación de las lenguas originarias y las tradiciones, entre otros.

En el caso del 2016, el tema que será el centro será Derecho a la Educación, el cual no sólo permite integrar a los miembros de las comunidades a la sociedad en general, sino que ayuda a que preserven sus tradiciones y bagajes culturales.

“Los pueblos indígenas tienen derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones docentes, que impartan educación en sus propios idiomas, en consonancia con sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje”, rezó la declaración de las Naciones Unidas.

Lo anterior es un punto medular cuando pensamos en reformas educativas que buscan, de manera sesgada, homogeneizar un problema, sin conocerlo de fondo.

Aún con todo, la situación de muchos de los pueblos indígenas en el mundo continúa bajo una discriminación y marginación que, directa o indirectamente, se convierte en un obstáculo para lograr su pleno desarrollo.

En México, mejor que en cualquier otro lugar, la celebración de este día merece una atención especial para lograr que la riqueza cultural que nos da identidad no se pierda y los derechos de las comunidades indígenas sean respetados.

Por: Daniel Montes.