Es vista por miles de personas a diario, es un punto de reunión para marchas y manifestaciones, la cambiaron de lugar muchas veces, la vistieron y desvistieron incansablemente, y hasta tiene una historia de amor secreta. Por supuesto estoy hablando de La Diana Cazadora.

Se construyó a finales de la década de los 30, por Juan Fernando Olaguíbel. La Diana fue parte de un proyecto de embellecimiento de la Ciudad de México, el entonces presidente Manuel Ávila Camacho la inauguró en 1942 y desde ese entonces se convirtió en un símbolo de la capital.

En un principio su nombre era La Flechadora de las Estrellas del Norte y su lugar original era cerca de lo que ahora es la Estela de Luz. En 1974 la retiraron debido a las obras de construcción del Circuito Interior y se colocó en el Jardín Ródano (Plaza de las Naciones Unidas). Ahí permaneció abandonada hasta el año de 1992, cuando el ex presidente Salinas de Gortari dio la orden de trasladarla al sitio que ocupa actualmente.

Fue por esos años que la identidad de La Diana se reveló: hasta ese entonces el nombre de la modelo que se había atrevido a posar desnuda era un misterio. La mujer se llama Helvia Martínez Verdayes y ella misma reveló el secreto. En ese entonces tenía 16 años y trabajaba como secretaria en las oficinas de Petróleos Mexicanos, lugar donde conoció a su  difunto marido, nada más y nada menos que el ex director de la compañía, Jorge Díaz Serrano.

Helvia pidió que su nombre se mantuviera en secreto, pues quería evitar las señalizaciones morales propias de la época, y vaya que tenía razón. Poco tiempo después de su inauguración, Soledad Orozco, esposa del ex presidente Ávila Camacho obligó a las autoridades a colocarle un “taparrabo” y fue hasta 1966 cuando el gobierno mexicano mostró su desnudez.

¿Qué piensas tú de la Diana Cazadora?

Por: Alejandro Camacho.