Un 3 de octubre pero de 1875 nació Gerardo Murillo Coronado. Esto sucedió en Guadalajara, Jalisco, este ilustre caballero, fue conocido como Dr. Atl, seudónimo que le dio el poeta Leopoldo Lugones, el cual significa agua en náhuatl.

La exploración, geología, filosofía, historia, crítica de arte y política, fueron las disciplinas en las que se desarrolló y usó como áreas de exploración. Sin embargo, el hombre, fue admirado siempre por llevar sus pasiones al límite, las cuales fueron la exploración, la geología, la filosofía, historia, crítica de arte y la política.

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Desde los 19 años, Murillo descubrió su fascinación por la pintura. M más tarde ingresó al Instituto Científico y Literario de Guadalajara para continuar con su formación.

Luego de ello, viajó a la Ciudad de México donde estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y en la Academia de San Carlos.

Al detectar su gran talento, Porfirio Díaz le otorgó una pensión con el fin de que estudiara pintura en Europa en el año de 1911. De vuelta a México, trajo consigo un gran entusiasmo por el estilo renacentista, el neoimpresionismo y el fauvismo.

Ya son 143 años de que el arte de Dr. Atl se quedó como legado en México para deleite del mundo entero y un 3 de octubre de 1875 nació este gran personaje.

Anarquismo en imágenes

Como todos los artistas que buscan la perfección en su trabajo, Murillo buscó nuevos retos que lo entusiasmaran. Por esa razón, se adentró en su nueva pasión. El mundo del periodismo lo aguardaba sigilosamente y fundó el periódico “Action d´Art” y la Liga Internacional de Escritores y Artistas. Al enterarse del golpe de Estado de Victoriano Huerta en 1913, Murillo se alió con las tropas de Zapata y fundó las revistas “Las artes de México” y “Las iglesias de México”. Este movimiento en la estrategia de vida de Murillo, le valió ser nombrado el  ideólogo del movimiento muralista, en la Academia de San Carlos, el Dr. Atl fue maestro de los tres grandes muralistas de México: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

Hasta la década de los 30, la obra de Murillo tuvo estabilidad en el país cuando se dedicó a pintar retratos y paisajes. Sus obras más sobresalientes fueron los retratos de la pintora, poetisa y modelo mexicana Carmen Mondragón, con quien sostuvo un romance y a quien Murillo bautizó como Nahui Ollin.

Ya son 143 años de que el arte de Dr. Atl se quedó como legado en México para deleite del mundo entero y un 3 de octubre de 1875 nació este gran personaje.

La vulcanología fue otra de sus más amadas facetas y  gran parte de su obra se la dedicó a esta rama. El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, estuvieron entre los volcanes mexicanos que escaló repetidas veces y gracias a su gran interés en esta área tuvo la oportunidad de ser testigo del nacimiento del Paricutín en 1943. Gracias a ello, el artista elaboró apuntes y pinturas que fueron referentes del evento natural, los cuales reunió en un libro titulado “Cómo nace y crece un volcán, el Paricutín” (1950), mismo que es considerado una joya de la vulcanología.

Uno de sus legados más importantes al arte, fue su aportación a la pintura, creando el atl-color, técnica que consistió en aplicar tintes secos o resina, con los cuales se podía imprimir sobre papel, tela o roca. Esta se implementó más tarde en cuadros de grandes dimensiones que adornaron una cafetería de la calle 16 de septiembre en la Ciudad de México.

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Murillo fue imparable, ya que aún con una amputación en su pierna derecha, sobrevoló los cielos. Esto le permitió alcanzar una visión más amplia de los paisajes, creando con ello los aeropaisajes y conjuntos geográficos tomados desde las alturas, aunque por desgracia, ya no fue capaz de llevar a cabo uno de sus deportes y enardescientes pasatiempos, la escalada de volcanes.

El 15 de agosto de 1964 a los 88 años de edad, Dr. Atl murió a causa de complicaciones respiratorias. Sus restos reposan en el Panteón de Dolores en México, en la Rotonda de las Personas Ilustres.

“Así, sobre las convulsiones de la Tierra se levantan incomparables de belleza y de desprecio los grandes Volcanes de México”, Gerardo Murillo.

 

Por: Azenet Folch