Los edificios inteligentes son una nueva modalidad en cual se combina la arquitectura con la tecnología. Están diseñados para automatizar las tareas que normalmente involucran un gran esfuerzo humano de modo que el edificio funcione de manera eficiente y los procesos sean más fáciles de controlar.

En general, las funciones que son automatizadas en los edificios inteligentes pueden dividirse en cuatro categorías, estas son: seguridad, comunicaciones, apoyo logístico y automatización de procesos. Mientras más grande es la construcción, es probable que requiera de diversas tecnologías para cubrir sus necesidades.

La materia de seguridad corresponde principalmente a tener un control de accesos. Algunas de las opciones disponibles son la entrada con tarjeta y el uso de la misma para activar algunos servicios. También es posible utilizar radiofrecuencia para ubicar a los empleados y la colocación de diversos sistemas para monitorear el flujo de personas dentro de un edificio. De igual forma suele utilizarse un Circuito Cerrado de Televisión (CCVT).

Otra característica es la utilización de calefactores o aire acondicionado que regula de forma automática el ambiente dentro del edificio. Según el tipo de instalación, también es posible controlar los niveles de humedad y las condiciones climáticas tanto de toda la construcción como de alguna habitación en particular. Incluso es posible filtrar el aire para eliminar partículas nocivas para la salud.

Los sistemas de estas construcciones permiten optimizar el uso de energía para ahorrar dinero así como minimizar el impacto ambiental. Por ejemplo, las luces se atenúan o se apagan según las condiciones lumínicas del exterior. Otros sistemas son del tipo preventivo, como sensores de seguridad en caso de fuego, humo, o alarma sísmica.

En México el World Trade Center es uno de los principales representantes de los edificios inteligentes a nivel nacional, seguido del Museo Memoria y Tolerancia, Plaza Carso, la Torre Latinoamericana y Reforma 222.

Por: Daniel Pérez