Puede parecer un tema hasta de risa, como muchos de los asuntos que vemos, escuchamos y nos enteramos todos los días, hasta el momento en el que te sucede a ti, a un conocido o a un familiar. Ahí cambia la cosa, ¿no? Ahora vamos a centrarnos en esas personas que sí se preocupan por que el acoso y violencia hacia la mujer disminuya.

Las autoridades de Tlalpan recorrieron, durante febrero de este año, barrios, colonias y pueblos de la delegación para entregar silbatos que sirvieron como alerta preventiva en caso de violencia contra las mujeres o alguna situación peligrosa en la comunidad. Se repartieron más de cuatro mil silbatos en 40 zonas distintas.

En marzo de este año se dio a conocer la campaña “Red Violeta” en el Estado de México, la cual apoyaron 22 organizaciones de la sociedad civil, quienes idearon un kit que incluye una ley de bolsillo, la capacitación para prevenir agresiones y un silbato.

Todo lo anterior para que “las mujeres no solamente conozcan sus derechos, sino tengan un mecanismo de autodefensa” dijo en su momento Indira Sandoval, coordinadora de la campaña.

Fuera de la Zona Metropolitana también se busca erradicar la violencia; estudiantes de la Preparatoria 20 de la Universidad de Guadalajara, repartieron silbatos entre ellos para auxiliarse en momentos de peligro y acabar con la indiferencia, hacer algo, lo que sea, tan fácil como soplar un artefacto para llamar la atención.

En Iguala, Guerrero, las mujeres recurrieron a las redes sociales para la convocatoria “usa el silbato, para hacer ruido”. Creo que no requiere mayor explicación. Pero lo diré porque aún queda espacio.

En Estados Unidos, una estudiante de fotografía plasmó las imágenes de varias mujeres con llaves, silbatos, gas pimienta y otros objetos de defensa personal, en el proyecto Guardian. En Ecuador, niños, niñas y mujeres en condición de refugiados, cuentan con un silbato para emergencias.

Del otro lado del charco, en Barcelona, las mujeres son atacadas en la calle y en el metro sin importar su edad (cada día se reportan 62 delitos relacionados), por lo que algunas reparten panfletos en distintos idiomas (castellano, inglés y alemán) informando sobre la presencia de estos depredadores de la ciudad, así se toman medidas para intentar sensibilizar a los citadinos y visitantes, sin embargo, los mismos vigilantes del metro han pedido que dichas acciones sean detenidas, debido a que asustan al turista.

De vuelta en México, ¿nos reímos de un silbato que pretende ayudar a erradicar una problemática social? Si se toman asuntos de esta magnitud tan a la ligera, así es como nos damos cuenta dónde están nuestras prioridades.

Por: Alberto Lazo Ponce de León