En algún trabajo que tuve, recuerdo que en las paredes había pequeñas frases dibujadas en nubecitas de cartón. En todas estaban escritas cosas como «¡Vamos, tú eres el motor del cambio!”, “¡todo está en el optimismo!”, “¡tu actitud lo es todo!” y más por el estilo. Antes de parecerme algo motivador, me resultaba por completo risible ese entusiasmo, que honestamente era más una forma de hacernos aguantar la presión y frustración.

Sin embargo, esas oraciones no estaban a nuestra vista para “alegrarnos” el día (no para que nos burlemos de ellas, por supuesto). Esto, a mi parecer, eran unas sencillas técnicas que pertenecen a una disciplina que se llama coaching ontológico.

¿Coaching ontológico? ¿En qué consiste?

Ante el desafío de enfrentar los cambios constantes de nuestro entorno, nos hemos visto en la necesidad de variar nuestros hábitos, todo al tratar de darle un sentido a nuestras acciones. Esos cambios también precisan diferentes formas de afrontar las adversidades.

Aquí es donde el coaching ontológico entra en acción: tiene la tarea de generar un proceso de transformación personal y profesional, a través del desarrollo de la capacidad de aprendizaje, habilidades de inteligencia emocional y destrezas de creatividad, liderazgo y comunicación efectiva (emisión clara de un mensaje).

El objetivo es facilitar las herramientas para la formación de profesionales que son capaces de enfrentar los retos diarios que impone el ámbito personal y organizacional. Se busca desechar aquellas prácticas inútiles, para dar paso a las que conciben seguridad y entusiasmo. Todo esto se verá reflejado en las acciones del individuo involucrado en esta vertiente.

¿Estás interesado y te preguntas a dónde puedes acudir? En la CDMX existen diversas escuelas de Coaching, acreditadas por la International Coach Federation (ICF). Visita este enlace para más información.

Por: Fabiola Rocha González.