Solicitar un crédito o préstamo puede sacarte de un apuro ante un gasto imprevisto o ayudarte a cubrir gastos programados, sin embargo, puede convertirse en un dolor de cabeza si no lo planeas de forma adecuada.

Existen varios factores a considerar para tomar la mejor decisión a la hora de solicitarlo. El primero es analizar si realmente es necesario, esto es importante porque nunca es bueno endeudarse sin razón. La economía, en especial en un país como México, es muy volátil y es preferible evitar riesgos innecesarios.

El segundo paso es revisar muy bien todas las opciones disponibles y elegir la que más se adapte a tus necesidades y estilo de vida. Aquí debes considerar tu capacidad financiera. Una buena técnica de planeación es hacer el presupuesto de tus gastos mensuales promedio, incluyendo el préstamo, y calcular si tus ingresos te permitirán hacer el pago de éste.

Es fundamental leer muy bien los términos y condiciones del contrato antes de firmarlo, pon especial atención en lo que respecta al cobro de intereses.

Los bancos aplican el TIN (Tipo de Interés Nominal) cuando prestan dinero, debes tener cuidado porque un TIN más bajo no significa necesariamente pagar menos. En muchas ocasiones esas tasas bajas van acompañadas de comisiones que las encarecen. Para evitar sorpresas, lo mejor es revisar la TAE (Tasa Anual Equivalente) que, además del TIN, incluye cualquier otra comisión que se cobre.

Conocer tus derechos como cliente evitará que la institución en la que solicites el préstamo, aplique cobros no establecidos u otras comisiones. La entidad debe informarte de forma transparente de todas las condiciones de la operación, además de facilitarte una copia del contrato, justificantes de pago y documentos de liquidación.

Por: Gerardo Guillén