Este 3 de agosto arrancó, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, la 2da. edición del Festival Internacional de Danza Contemporánea de la Ciudad de México (FIDCDMX) y que estará en distintas sedes de la gran urbe hasta el próximo 13 de agosto.

Este muestra fomenta el contacto con la diversidad de propuestas dancísticas de calidad. No existe en la ciudad algo parecido, que no sólo le dé la oportunidad de exposición a compañías nacionales, sino que en un mismo encuentro coexistan piezas de otros países y contextos.

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Realidad materializada en el Festival Internacional de Danza Contemporánea de la CDMX

©ActualMx

El evento inició con la presentación del elenco de La persistencia de la memoria, de la compañía española Martz Contemporary Dance Company. Inspirada por la obra original de Salvador Dalí, La persistencia de la memoria y su secuela La desintegración de la persistencia de la memoria; es una tentativa que conecta a través del artista aquello que la realidad materializa con aquello que la memoria sostiene. El transcurso del tiempo es el núcleo principal de la obra. La persistencia de la memoria revela los secretos universales que se esconden como una constante detrás de cada pequeño momento de vida, seamos quien seamos.

Continuó -Ítaca- equis y no X del Ballet Contemporáneo Laura Vera. Un espectáculo en el que el viaje a la frontera enfrenta a los personajes no sólo a las fuerzas de la naturaleza sino a esta misma; la frontera se erige como una zona de caos, territorio que rechaza el organismo vivo de los sujetos no deseados, confinándolos a una suerte de cuerpos errantes sin identidad, invisibles.

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Finalmente con un espectacular juego de luces, Smile Mask Syndrome de la compañía
LeeJungYeon Dance Project de Corea del Sur hicieron su aparición. En un mundo donde las redes sociales median nuestras historias ocultas a través de pantallas digitales y abren nuevas facetas de autorrepresentación e interpretación. Sonreímos, pero a menudo lloramos por dentro con desesperación; en consecuencia, hay una línea borrosa entre lo que sentimos y lo que expresamos. No se habla, pero la depresión es el subproducto natural de nuestra era digital.

Por: Julio Hernández.