Los malos hábitos pueden dificultarnos la vida de forma considerable, especialmente en el aspecto del sueño. Dormir bien es esencial para tener un buen rendimiento en nuestras labores diarias, y no hacerlo aumenta el riesgo de padecer enfermedades.

El promedio de horas que debe pernoctar un adulto es de ocho, sin embargo, existen algunas personas que descansan lo necesario en menor tiempo y otras que requieren de periodos más largos de sueño. Lo más importante a la hora de dormir es la calidad del descanso y no la cantidad.

A continuación algunas recomendaciones para mejorar la rutina y tener un reposo más provechoso:

  1. Limitar la ingesta de alimentos antes de acostarse: comer mucho puede provocar indigestión y ardor de estómago. Además, la digestión puede incrementar tu nivel de energía y con ello puedes perder el sueño. No es recomendable consumir cosas grasosas, lo mejor es alimentarse con algo ligero y en porciones pequeñas.

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2. Usar la cama sólo para dormir: realizar otras actividades en el dormitorio, como ver la tele o leer pueden hacer que el cerebro asocie ese lugar con esas acciones y dificulte el adormilarse.

3. Acostarse sólo si se está cansado: no sirve de nada irse a dormir sin estar cansado, si después de 15 minutos acostado no consigue conciliar el sueño, lo mejor es levantarse a hacer otras cosas, de lo contrario puede estresarse y costará aún más trabajo dormir.

4. Maneje un horario definido: irse a dormir y despertar diario a la misma hora, ayuda a desarrollar un horario natural de sueño.

5. No consuma productos con cafeína o bebidas alcohólicas antes de dormir: la cafeína quita el sueño y en el caso de las bebidas alcohólicas, consumirlas cerca de la hora de irse a acostar puede alterar la calidad y el periodo de descanso.

 

 

Por: Gerardo Guillén.