De acuerdo con el Manual Inteligencia Artificial de la CENCADE, la inteligencia emocional es una condición que abarca un cierto número de cualidades como la comprensión de las propias emociones, la capacidad de saber ponerse en el lugar de otras personas y la forma de conducir las emociones de manera que mejore la calidad de vida.

 

Quizá te interese:
Los ambientes tóxicos en el trabajo y cómo eliminar esas malas emociones

 

Los medios para cumplir estos presupuestos se desarrollan a través de un puñado de cualidades emocionales y sociales como el talento para la organización, la destreza psicológica y las actitudes humanitarias. Esto último, sumado al entusiasmo, creatividad y motivación.

La inteligencia emocional es una fuerza personal que nos protege de las malas personas y de nosotros mismos.

Para poder equilibrar las emociones buenas y malas es necesario cambiar nuestra forma de ver el mundo a partir de la creación de hábitos personales y emocionales.

Somos responsables y dueños de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

Inteligencia emocional

Shutterstock

Nunca es tarde para hacer cambios en nuestra vida, quizá no podamos elegir las situaciones que se presentan en nuestras vidas, pero sí la forma en que reaccionamos a ellas y también la manera en que nos sentimos respecto a ellas. En otras palabras:

1. Manejo de la ira: Debemos tomar conciencia de que si nos dejamos llevar por la ira no podremos tener control sobre ella. Perder la razón hace que la mayor parte de las situaciones se salgan de nuestras manos.

2. Hacer una nueva valoración: Dar una interpretación positiva de la situación a partir de la evaluación de los pensamientos asociados. Hay que tener en cuenta que nuestra percepción puede ser modificada por la emoción por lo que es muy común precipitarnos en nuestras conclusiones; que, en este supuesto, llegan a ser exageradas o injustas.

3. Actividad física: Por medio de la activación se libera físicamente la carga energética generada por la reacción fisiológica. Las diversas actividades pueden comprender desde respirar profundamente hasta correr.

4. Retirada – Distracción: No debemos responder a los estímulos que estamos percibiendo como agresivos. En este sentido, aunque es inevitable la reacción fisiológica, al no responder se limita y controla la situación en específico. Ocupa el pensamiento en otras actividades.

Por: Nadia Juárez.