Pedro siempre hizo deporte, pero desde que empezó a trabajar como ejecutivo en una oficina de Relaciones Públicas hace 1 año, el ejercicio se ha vuelto cosa del pasado. Para él, los días de trabajo son largos y las horas muchas veces impredecibles. Luego de una jornada así, lo único que pasa por su mente es irse a dormir cuando llega a su casa.

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Cómo cuidar tu cuerpo durante el ejercicio

Si tú como Pedro, abandonaste el propósito de fin de año de bajar unos kilos o hacer ejercicio por culpa del trabajo, debes saber que existen actividades que puedes realizar, las cuales serán de mucha ayuda a la hora de probarte esos pantalones nuevos. Pero ¿Cómo puedes hacer para incorporar la actividad física con esos horarios de trabajo tan estrictos? La respuesta es sencilla: haciendo ejercicio en tu oficina.

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La nutrióloga del IMSS Vanessa Martínez hace hincapié en seguir rutinas sencillas, “Camina al trabajo o ve en bicicleta. Si tomas el camión bájate unas cuadras antes para caminar el resto. Si tu oficina es en un piso alto, sube las escaleras. Si vas en carro, auto o coche, estaciónalo lejos de la entrada. Busca oportunidades para estar de pie: de esa manera se queman calorías”.

Es importante mencionar que debes establecer pequeñas rutinas, así como no desbalancear tu dieta, busca levantarte un poco más temprano para que puedas bajarte dos cuadras antes del trabajo o subir las escaleras. Además busca prepararte alimentos nutritivos pues los riesgos del sedentarismo con una mala alimentación se potencian.

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Según la experta, dentro de la oficina existen algunos movimientos que no te harán parecer un tonto frente a tus colegas, pues son discretos y sencillos, además activas músculos:

Estirarte después de un par de horas sentando es vital, pon las piernas en el suelo y siéntate con la espalda recta. Estira las piernas lo más que puedas. Extiende tu abdomen lentamente, apretando los glúteos y estirando tu espalda hacia el respaldo de la silla. En ese momento, levanta las manos en alto en el aire como si estuvieras a punto de bostezar después de un día agotador. Estira el cuerpo un par de veces y luego procede a elevar las piernas.

Si tu escritorio te tapa las piernas, es mejor porque nadie podrá descubrir lo que estás haciendo. Coloca ambos pies juntos y levanta la pierna izquierda ligeramente hacia arriba hasta que roce la parte inferior del escritorio, luego haz lo mismo con la otra y finalmente sube ambas al mismo tiempo. Hazlo todas las veces que puedas en el día. Tampoco te vuelvas loco haciéndolo, conoce tus límites y asegúrate de no golpear la mesa.

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Ejercitar tus brazos con algún objeto pesado de la oficina, Juega con él un rato y luego comienza a usarlo como una pesa con una mano y luego cámbialo disimuladamente a la otra. Hazlo cada vez que puedas.

Ahora que si eres de aquéllos “Godínez” valientes a los que no les importa el ridículo, la gama de posibilidades se vuelve mayor pues en la oficina cualquier objeto te servirá.

Para el entrenador personal del Smart Fit de Parque Tezontle Oscar Rivera, elementos simples de oficina pueden ser una excelente herramienta siempre y cuando no cambies tu alimentación, “un buen cuerpo es 80 por ciento alimentación y 20 por ciento ejercicio, combina una dieta equilibrada con ejercicios de oficina y lo lograrás”.

Puedes hacer sentadillas con una pierna (o con las dos) mientras esperas a que salgan tus fotocopias o el fax que te mandaron. Puedes apoyarte en éstas pero no dejes caer todo tu peso, pues la salud de tu quincena puede verse afectada.

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Si tu escritorio es sólido y fuerte como para soportar tu peso, puedes hacer lagartijas (push ups) para fortalecer tus brazos. De pie, pon tus manos sobre el escritorio. Aleja tus piernas para que quedes con una inclinación de 45 grados sobre el escritorio y haz 15 repeticiones.

Para trabajar la parte posterior de tu muslo y tu espalda, aleja tu silla del escritorio y pon el pie sobre éste, de manera que la pierna quede estirada. Inclínate hacia la pierna hasta que sientas un estiramiento en la parte de atrás de ésta. Repite con la otra pierna.

No olvides caminar o subir las escaleras después de tu hora de comida y recuerda con estos ejercicios no vas a ser un/a deportista estrella, pero sí lograrás algo, que es mejor que nada.

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Según un estudio publicado por la Universidad de California, no separarse de la silla, por muchas horas puede llegar a ser tan dañino para la salud como fumar 2 cigarrillos diarios.  Así que si quieres llegar con un propósito cumplido a diciembre, no hay más excusas: ¡haz ejercicio mientras trabajas! Tus pantalones te lo agradecerán.

Por: Fabián Rodríguez.