La comunicación es un proceso dual, mediante el cual el emisor y el receptor construyen una conexión en un momento y espacio determinados transmitiendo, intercambiando y compartiendo ideas, información o significados que son comprensibles para ambos. Y todo esto mediante las palabras.

Es así que, en toda nuestra existencia, las palabras están presentes. Nos las regalan, imponen, sugieren, mencionan. Las buscamos, guardamos o dispensamos. Las palabras dan sentido, color, sabor, textura, grosor, y calibre a nuestra vida.

Julio González Álvarez, en su estudio Brain and Lenguage: the neural representation of words and their meanings, afirma que las palabras que recibimos a lo largo de la vida se sitúan entre las aproximadamente cien mil millones de neuronas, originando un promedio de ocho mil sinápsis entre ellas; de esa manera, genera significados que otorgan una manera de interpretar la realidad que nos circunda.

La importancia de las palabras: La carga emocional en todo lo que decimos. ActualMX

Shutterstock

Gracias a ellas es posible relacionarse, elaborar hipótesis y obtener conclusiones. Y cuantas más sean confirmadas en cuanto a su interpretación, más arraigadas quedarán. Esto provoca inclusive una huella física en algún lugar de nuestra increíble masa cerebral.

Toda palabra emite un sentido, el cual es registrado, procesado y guardado con cierta carga emocional. De modo que, en el ejercicio de la comunicación, las palabras no sólo transmiten sentidos, sino también vibraciones que generarán una impresión en el receptor y le darán un aporte a su modo de oír, ver y vivir la vida.

De ahí la importancia de pensar antes de hablar. Quizás, éste sea el “secreto” de las personas que tienen relaciones exitosas en todos sus ámbitos.

La importancia de las palabras: La carga emocional en todo lo que decimos. ActualMX

Shutterstock

Antes de hablar, es necesario desarrollar la habilidad de escuchar primero la melodía que queremos transmitir desde el corazón: una opinión, un sentimiento, un hecho, imprimiéndoles nuestro toque personal y sincero. Esto garantizará que nuestra comunicación evite ser “hueca” o vacía, y establezca nexos.

Pensar de vez en cuando en lo que decimos, y en las palabras que emitimos, nos ayudará a crear nexos valiosos con quien está a nuestro lado.

Fernando Aparicio es psicólogo, terapeuta y acompañante de vida. Su recorrido incluye el trabajo en Recursos Humanos, educación y capacitación.
 Contacto
Facebook: Fernando Aparicio: Acompañante de Vida
Twiter: @fe_aparicio
fernandoapariciogo.wixsite.com/psico

Por: Fernando Aparicio.