El 16 de agosto del 2003 falleció José María Covarrubias, dejó un gran vacío dentro de la comunidad gay, ya que en vida se destacó como promotor cultural y defensor de sus derechos.

«Chema», «La Pepa» o «La Cascarrabias», como le llamaban sus amistades, nació en Nayarit en el año de 1948, donde cursó sus estudios básicos para después trasladarse a la Ciudad de México,  donde estudió en diversas preparatorias públicas.

Al terminar, se propuso estudiar arquitectura en el Instituto Politécnico Nacional pero se decidió finalmente por la psiquiatría, dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México.

No obstante, decidió no titularse, pese a haber terminado su tesis, pues conoció  autores disidentes como Genet y Pasolini, en donde encontró una válvula de escape a sus propias inquietudes.

Así pues, se incorporó a diversos grupos que consideraba afines a su lucha, como el Frente de Liberación Homosexual, el FHAR, Lambda, CLHARI y Comunidad Gay.

Sin embargo, dadas sus propias convicciones decidió fundar el Círculo Cultural Gay junto con su entonces pareja, Jorge Fitchl, de donde sobresalió la Semana Cultural Lésbica Gay que se llevaba a cabo en el Museo Universitario del Chopo.

De esta manera, José María Covarrubias fue un pilar dentro del movimiento homosexual nacional y del activismo gay.

Su voz se levantaba ante las injusticias causadas por el odio de género o bien para informar y tomar conciencia sobre el virus del Sida y ayudar a quienes lo tuvieran.

De igual modo, impulsó una cultura de diversidad sexual en donde las preferencias se abordaran lejos de los tabúes que siempre le hacen sombra.

A 13 años de su partida, es necesario retomar su ejemplo como una persona que luchó por la igualdad de derechos y por la tolerancia de la sociedad.

Por: Daniel Montes.