Esta es una historia de futbol americano, robos a discreción y pago de derecho de piso de “La Cuarta Compañía”, que acaba de estrenarse en doscientas noventa y cuatro pantallas con la historia de los Perros de Santa Martha Acatitla, que se anotaron diez Arieles: Mejor Película, Director, Acto de Cuadro, Edición, Vestuario, Sonido, Efectos Visuales, Diseño de Arte y Efectos Especiales. Como quien dice: un touchdown y un gol de campo, en tiempos del también “Perro” José López Portillo y la perrada policiaca comandada por mi general Arturo “El Negro” Durazo.

Esta es una historia de futbol americano, robos a discreción y pago de derecho de piso de “La Cuarta Compañía”, que acaba de estrenarse en doscientas noventa y cuatro pantallas con la historia de los Perros de Santa Martha Acatitla, que se anotaron diez Arieles.

Estos perros no son unos canes cualquiera: todos tienen una doble posición en el draft penitenciario que les permite la movilidad necesaria en el perímetro del emparrillado para lo mismo jugar, que robar (con permiso, de las autoridades del penal) usando jugadas sorpresas nocturnas y defensivas complicadas. Lo importante para estos perros de reserva, es cumplirle económicamente a mi “Negro” Durazo y de ahí para abajo, desempeñarse lo mejor que puedan con todos los corruptos que se interpongan en su camino a las diagonales fuera de la ley.

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La cinta es dirigida por Amir Galván y Mitzy Vanessa Arreola, que le dan instrucciones al coach Chaparro (Manuel Ojeda) que, en el mejor estilo del también coach, Bill Belichick, solo les dice “hagan su trabajo perros y no me ladren”. Fuera de un muy jodido campo de la cárcel que ni a pasto llega, en el pizarrón los perros estudian cada jugada para llegar lo mejor preparados al asalto en despoblado; trátese de bancos, carros o lo que se les interponga en su camino al draft del delito, cuidando cualquier fumble inesperado.

El “Perro” Zambrano (Adrián Ladrón) es el encargado de llevar la mística del atraco a las mismísimas diagonales para llegar a los playoffs usando toda clase de jugadas de engaño. De lo que se trata es de caerse con la marmaja ante los comandantes de la prisión y que estos los consideren para los robos de postemporada. Hay muy pocas jugadas de fantasía; tan pocas que ni los piratas de Tepito, se pudieron hacer de la película y sí, por el contrario, toda una mística de la corrupción, la transa y el robo al mejor estilo de la trinca infernal de las próximas elecciones.

Esta es una historia de futbol americano, robos a discreción y pago de derecho de piso de “La Cuarta Compañía”, que acaba de estrenarse en doscientas noventa y cuatro pantallas con la historia de los Perros de Santa Martha Acatitla, que se anotaron diez Arieles.

Con estos perros, los otrora “Perros del Mal”, se ven como unos simples cachorritos a la hora de meter cuchillo o fusca para hacer más efectiva y contundente su labor en aras de un dinero bien mal habido. Arturo “El Negro” Durazo, luego de instrucciones y concreción de jugadas precisas para ganar no solo las yardas necesarias para pisar la registradora, sino para hacerse del dinero como actualmente “Chayotito” Robles y el coach Meade en esa jugada llamada “La Estafa Maestra”, está siendo considerado para ingresar al Salón de la Mala Fama, por mayor cantidad de yardas y dinero obtenido, como dueño de esos perros de Santa Martha que si ladran y muerden.

Esta es una historia de futbol americano, robos a discreción y pago de derecho de piso de “La Cuarta Compañía”, que acaba de estrenarse en doscientas noventa y cuatro pantallas con la historia de los Perros de Santa Martha Acatitla, que se anotaron diez Arieles.

Por: Pepe Návar