El cáncer de mama es la neoplasia maligna con mayor incidencia en mujeres de todo el mundo. Pese a este hecho, las diferencias de los índices de supervivencia entre los países desarrollados y los no desarrollados o en vías de desarrollo, son evidentes.

Por ejemplo, Estados Unidos y Canadá presentan más casos de cáncer de mama, pero tienen un porcentaje de recuperación del 80 %, en contraste con el 60 % que tienen en promedio los países de ingresos medios y el 40 % de aquellos con ingresos bajos.

Si bien los avances tecnológicos influyen en tener mejores tratamientos, el factor más importante para sobrevivir a cualquier tipo de cáncer es la detección temprana. El problema de los países en vías de desarrollos es que muchas veces no se cuenta con programas que hagan esto posible, entonces las mujeres acuden al médico cuando la enfermedad avanzó demasiado. Por esa razón es importante que se informen sobre los factores de riesgo y las primeras señales del padecimiento.

Generalmente, no existe sintomatología en etapas tempranas de la enfermedad, por lo que la palpación frecuente es uno de los mejores y más sencillos métodos de detección. Ésta debe complementarse con mastografías, debido a que algunas anormalidades no se pueden percibir con el procedimiento anteriormente citado.

Las tres principales señales de alerta son: la aparición de una tumoración mamaria o en el área de la axila, dura e irregular, aunque no presente dolor; cambio de tamaño, forma y textura de las mamas o el pezón; y emanación de líquido por el pezón.

Las mujeres que más cuidado deben tener son las que tienen antecedentes familiares de la enfermedad. Sin embargo, el consumo de alcohol, el sobrepeso y la inactividad física también aumentan el riesgo de desarrollarlo.

Por: Gerardo Guillén.