La primera mitad del Siglo XX fue de las más convulsionantes que ocurrieron en la historia de la humanidad. Tras ésta, el mundo vivió un proceso de producción rampante que devino una escalada de consumo, comunicación de masas y la seducción por medio de la publicidad.

Nació en 1928 en la ciudad de Pittsburgh, Pensilvania, Andy Warhol desarrolló su carrera, primeramente, en agencias de publicidad como ilustrador. Este hecho marcaría significativamente su concepto posterior de arte y la cimentación que alimentó al movimiento por el que actualmente es reconocido: Pop Art.

A pesar de que su obra plástica tomó distintos caminos a lo largo de su vida, los temas recurrentes son exponer productos (Coca-Cola, Campbell’s), figuras mediáticas (Marilyn Monroe, Mao Tse-Tung). Todo ello bajo una convicción de la relación del arte con el comercio.

Otro rasgo indiscutible fue la cultura de la mass media y la efímera fama que se puede obtener de ella con una sentencia tan certera y tan actual:

“En el futuro todos tendrán sus 15 minutos de fama mundial”.

De igual modo, realizó proyectos fílmicos cuyas técnicas, aparentemente sin sentido, vistas a la distancia, dotan de una viveza insurrecta adoptada por directores ulteriores.

También, en la música logró posicionar proyectos como The Velvet Underground y desarrollar una estrecha relación con personajes de la talla de John Lennon o Bob Dylan; amen de su influencia en músicos más jóvenes como David Bowie.

Hasta su muerte, en 1987, fue un verdadero difusor de arte. En su famoso estudio The Factory se dieron cita muchas de las figuras que tiempo después se convertirían, como su anfitrión, en pilares de la cultura popular.

Por: Daniel Montes.