Cuenta la leyenda que Moctezuma,  tlatoani mexica, un día se encontró reflexivo y concluyó que debía hacer alguna obra para que su memoria quedara grabada en la posteridad, por lo que decidió labrar una imagen de la diosa Cihuacóatl para ser colocada en el templo de Huitzilopochtli, que fuera de mayor tamaño que la que ya se encontraba ahí.

Moctezuma convocó a los canteros y albañiles de las regiones cercanas y los mandó de viaje con la instrucción de encontrar y traer de vuelta una piedra que cumpliese con las características para hacer la imagen. Después de viajar por largo tiempo, los constructores encontraron la piedra perfecta en la región de Acolco y comenzaron los preparativos para su traslado; no obstante, cada vez que avanzaban la piedra parecía tornarse más pesada, como si se negara a ser llevada a Tenochtitlan.

La noticia fue enviada a Moctezuma, quien solicitó que todos los lugareños, serranos y montañeses fueran a ayudar en la operación del traslado de la gran roca. Fue entonces cuando escucharon una voz proveniente de la piedra: “Por más que hagáis ¿Que me queréis llevar? Pues no me he de rodar para ir a donde me queréis llevar”. Aunque todos quedaron muy sorprendidos ante el hallazgo de la roca parlante, pero obstinados decidieron ignorarla y continuar con el viaje hacia la ciudad.

Por desgracia para ellos, al llegar al puente de Xoloco la piedra volvió a hablar y les dijo: “Hasta aquí ha de ser y no más”, momento en que el puente se quebró y la piedra cayó al agua al tiempo que algunos trabajadores escaparon a nado y otros perdieron la vida. Más tarde, Moctezuma encontraría la piedra en el lugar donde fue hallada originalmente.

Por: Daniel Arturo Pérez Rivera