El maíz es, sin duda alguna, un símbolo de la cultura popular mexicana. Ha sido representado y enaltecido en diversas artes; pero es necesario saber que también ha sido producto de la adulteración genética, lo que trae graves implicaciones para el campo y la salud.

Los riesgos que trae para la salud son múltiples; desde la aparición de reacciones alérgicas, resistencia a los antibióticos hasta el aumento del riesgo de padecer cáncer, malformaciones congénitas y abortos espontáneos.

Uno de estos estudios fue hecho por un grupo francés conducido por el Dr. Gilles- Eric Seralini. El experimento consistió en alimentar ratas con el grano transgénico de Monsanto MON NK603 durante 2 años (promedio de vida de éstos animales). El resultado fue que las ratas hembras alimentadas con éste grano murieron de cáncer de mama a la mitad del último tercio de su vida, mientras que los machos murieron antes a causa de daños severos al hígado y/o al riñón.

Este tipo de alimentos, abogando por el problema del hambre en el mundo, seguridad para el medio ambiente y la contribución de beneficios económicos; en realidad tienen como objeto generar más ganancias para las corporaciones.

Es importante insistir que las personas tomen conciencia sobre esta problemática, pues el consumo de éste tipo de alimentos nos puede traer muchas dificultades a largo plazo. Está en nuestras manos conocer y actuar en contra de éste asunto, que atenta contra nuestra salud y se ha convertido en un verdadero problema social.

Por: Fabiola Rocha González.