La compulsión por el juego o ludopatía seguramente es algo que escuchaste en más de una ocasión y muchas veces se caricaturiza de tal forma que se vuelve hasta cierto punto gracioso.

La realidad es que para quien la padece y quienes lo rodean es una problemática tan o más grave que la adicción al alcohol o a las drogas.

La ludopatía es un trastorno psiquiátrico
que provoca que la persona no tenga control sobre el juego.

Para la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés) la ludopatía es un trastorno psiquiátrico que provoca que la persona no tenga control sobre el juego (hablamos de juegos de azar, con apuestas de por medio).

Ludopatía

Circe Denyer

Aunque comparte similitudes con las adicciones y el trastorno obsesivo compulsivo, se trata de un desorden mental diferente.

Para que a alguien se le diagnostique con la condición, debe reunir por lo menos cinco de las siguientes características:

 1. Comete delitos para poder jugar.

2. Se muestra irritable o incómodo si deja de jugar o cuando lo hace menos de lo que acostumbra.

3. Juega para no sentir tristeza o ansiedad. 

4. Apuesta mayores cantidades para intentar recuperar lo perdido o por aumentar la adrenalina.

5. Tiene problemas para mantener una relación, su trabajo o la escuela a causa del juego.

6. Miente cuando se le pregunta sobre las cantidades de dinero que gasta en esta actividad.

7.  Intenta dejar de jugar constantemente, pero nunca lo logra.

8.  Pide dinero prestado para pagar sus deudas.

9.  Sus pensamientos giran en torno al juego, ya sea como memorias o ideando formas en cómo ganar o conseguir dinero para jugar.

Lo más adecuado es acudir con un profesional de la salud mental, primero para diagnosticar si en efecto el paciente padece ludopatía y después para determinar el tratamiento más adecuado a seguir.

El primer paso consiste en convencer al ludópata de que tiene un problema, situación que puede ser bastante complicada.

Una vez que se consigue, generalmente se compone de terapia conductual cognitiva, grupos de apoyo y en algunos casos se recetan medicamentos de apoyo, aunque realmente no existe ninguno que la trate como tal.

Por: Gerardo Guillén.