El sudor recorría su frente, las piernas no le respondían y el cansancio lo consumía; por su cabeza pasaban imágenes de su vida, recordaba los viajes en bicicleta para ir a su trabajo, las comidas humildes de su madre, las miserias por la que había tenido que pasar.

La meta se aproximaba y él aceleró más, era su oportunidad de trascender, de dejar de ser un simple destapa chimeneas… aplausos, más aplausos, Maurice Garín acababa de convertirse en el primer ganador del Tour de Francia.

Su pequeña estatura no le impidió convertirse en una leyenda del ciclismo mundial, conocido como ‘el pequeño deshollinador’, Maurice Garín se ganaba la vida destapando chimeneas de las familias acaudaladas. Italiano de nacimiento, todos los días atravesaba con su bicicleta la frontera francesa para ir a su trabajo.

Para el año de 1903, las carreras de ciclismo ya eran bastante conocidas y concurridas entre la población francesa. Ese año y con el objetivo de incrementar sus ventas el periódico L’Auto-Vélo (antecesor del actual L’ Équipe) organizó una carrera que nunca antes se había visto, era por etapas y con total de 2428 kilómetros por recorrer.

Maurice Garín ganó tres de las seis etapas en las que consistía la carrera, a diferencia de las competencias actuales en ese entonces los ciclistas recorrían trayectos más largos (la media era de 400 kilómetros por etapa, actualmente se corren 171 kilómetros). Los participantes no se agrupaban en equipos y debían pagar una cuota de 10 francos para poder participar.

Tras la carrera el periódico L’ Auto-Vélo incrementó significativamente sus ventas por lo que la edición del siguiente año estaba asegurada. Maurice Garín recibió una recompensa de 6.075 francos por ser el triunfador, nunca más volvió a ganar pero no importa, se convirtió en el primer ganador del Tour de Francia y es considerado una leyenda del ciclismo mundial.

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Por: Alejandro Camacho.