Investigadores de la Universidad de Michigan trabajan en refinar la técnica de fabricación del metamaterial, nombre que le dieron a un nuevo tipo de materia que cambia su dureza cuando requiere ser manipulada.

Esta propiedad casi mágica tiene que ver con la estructura de la materia y no tanto con su composición química. De hecho, los científicos obtuvieron la inspiración para desarrollar la metamateria tras observar un juguete de construcción destinado a los niños pequeños (los K’nex, por si te da curiosidad googlearlos).

Como bien ilustran los juguetes, la dureza de una construcción conformada por muchas piezas pequeñas suele depender de la forma en que la presión es ejercida sobre el objeto.

Cualquiera puede hacer el experimento al aplastar un rollo de papel de baño, tanto de arriba abajo como de lado a lado; la resistencia no es la misma debido a la estructura del objeto y la forma de ejercer presión.

El caso es que los objetos creados con este nuevo material pueden cambiar su dureza a demanda, según la manipulación ejercida. Los universitarios de Michigan aseguran que la diferencia entre estados puede ser tan drástica como la que existe entre la goma y el acero.

¿Y para qué nos puede servir?

Bueno, es claro que construir edificios que se aguadan quizá no sea la mejor idea (o quién sabe, quizá puedan absorber mejor los terremotos); pero las aplicaciones más inmediatas involucran la construcción de plataformas para naves espaciales, donde la metamateria podría reducir el impacto de la explosión contra la tierra.

O en un ejemplo más cercano: reducir el daño vehicular en accidentes, pues la carrocería podría ablandarse para absorber los golpes en lugar de abollarse y destruirse.Las posibilidades son muchas, pero no nos queda más que esperar para observar las primeras aplicaciones de este material.

Por: Arturo Rivera.