Con el tiempo, el estrés se convirtió en algo cotidiano que prácticamente está presente en la vida de todas las personas en edad productiva. Es un sentimiento de tensión física o emocional y afecta tanto a seres humanos como animales.

Pero estar estresado no siempre es una situación negativa, ya que propicia reacciones efectivas para resolver lo que lo provoca; el problema viene cuando se presenta por periodos prolongados, lo que se conoce como estrés crónico.

Se genera por presiones diarias, como el trabajo o los problemas familiares; por preocupaciones que aparecen súbitamente, como una enfermedad o un despido; por un trauma al estar en una situación que pone en peligro la vida, como una guerra, un accidente grave, un desastre natural o ser víctima de la delincuencia.

 

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Los problemas de salud que puede acarrear son presión arterial alta, insuficiencia cardíaca, obesidad, diabetes, depresión, afecciones de la piel y problemas menstruales. Afortunadamente existen algunas técnicas para disminuir el estrés, antes de que se convierta en una dificultad mayor.

Una de las mejores formas de controlarlo, es analizar si realmente hay algo que usted pueda hacer al respecto para solucionar lo que lo preocupa. Si no es el caso, aceptar que está fuera de su control y esperar que se resuelva de la mejor manera posible, puede reducir su nivel de ansiedad.

Hacer ejercicio también ayuda, pues la actividad física libera químicos que influyen en el bienestar de la persona que lo practica, además ayuda a descargar la frustración. Realizar alguna actividad que le guste, como escuchar música, pintar o tocar un instrumento puede funcionar de forma similar.

Practicar técnicas de relajación como el Yoga, la meditación, el Tai Chi y la respiración profunda, son son métodos eficaces para controlar el estrés debido a que ayudan a disminuir la presión arterial  y la frecuencia cardíaca.

 

 

 

Por: Gerardo Guillén.