El último reporte quinquenal de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, en inglés) sobre el desarrollo de la ciencia y la tecnología, que abarcó el periodo entre 2009 y 2014, señaló que México es uno de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que menos invierte en esos rubros, con apenas 0.38% del Producto Interno Bruto y el 0.17% de participación de la iniciativa privada.

En septiembre de 2015 la Red Nacional de Actividades Juveniles en Ciencia y Tecnología reportó que México es el primer lugar mundial en proyectos de dicha índole a nivel infantil y juvenil. El coordinador de la red y presidente del Movimiento Internacional para el Recreo Científico y Técnico, Roberto Hidalgo Rivas, aseguró que la presencia de nuestro país en eventos internacionales es superior a la naciones como Estados Unidos, Japón y Alemania.

Uno de los puntos más fuertes de los connacionales es la robótica y hay ejemplos de sobra: el año pasado tres niñas mexicanas triunfaron en el Moonbots Challenge del Google Lunar XPRIZE, gracias al diseño de cinco misiones espaciales con el robot al que bautizaron como Ixchel (diosa maya de la luna).

En noviembre del mismo año, Jorge Cruz, Denzel del Ángel y Santiago Gamboa quedaron en tercer lugar en la Olimpiada Mundial de Robótica. También, alumnos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) ganaron medalla de oro  en la justa Robogames. Y no podemos olvidar el “uno, dos” mexicano en el Robochallenge 2015 (en Rumania), a cargo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Poza Rica y del propio IPN.

La lista puede seguir y seguramente crecerá en los próximos años, lo importante es que tanto gobierno como iniciativa privada tengan mayor interés en estos temas y no nos quedemos sólo en estas etapas.

Por Gerardo Guillén.