El Museo Frida Kahlo también conocido como la Casa Azul está ubicado en la calle de Londres # 247, en uno de los barrios más antiguos y bellos de Ciudad de México: el centro de Coyoacán.

El inmueble es de los lugares culturales y turísticos más representativos de México, pues fue hogar de la familia Kahlo desde 1904, ya que cuatro años después de la muerte de la pintora, en 1958, se convirtió en museo.

Con sus paredes azules y rojas y la vegetación predominante en el patio, el museo es uno de los más visitados tanto por extranjeros como por mexicanos, quienes hacen fila de más de tres horas para entrar al lugar.

En la actualidad es uno de los museos más concurridos de la capital mexicana: al mes recibe recibe alrededor de 25 mil visitantes, 45% de ellos extranjeros.

Fue Guillermo Kahlo, padre de la pintora, quien construyó el lugar; sin embargo, después Frida Kahlo y su esposo Diego Rivera lo adecuaron de una forma muy particular a su tiempo, con colores y decoración popular por la cultura mexicana.

Grandes personalidades que convivieron con Frida y Diego visitaron el museo, como León Trotsky, Henry Moore y Remedios Varo.

Museo Frida Kahlo; la pasión cultural de Frida y Diego en la Casa Azul. ActualMX

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Al caminar por los pasillos de la Casa Azul se percibe la gran admiración que tenían los pintores mexicanos por la cultura nacional, además de la profunda relación entre sus pinturas.

El museo consta de 10 habitaciones, distribuidas en dos pisos:

La primera de las habitaciones contiene obras menores de la pintora, mientras que la segunda y la tercera están dedicada a objetos personales como cartas, fotografías y algunas pinturas de Diego Rivera.

La cuarta habitación se enfoca en pintores contemporáneos como Paul Klee, José María Velasco, Joaquín Clausell, Celia Calderón Orozco, y una escultura de Mardonio Magaña.

En la quinta se encuentran dos grandes figuras de Judas, y algunas figuras de «mujeres bonitas» provenientes de la cultura de Tlatilco y otras figuras de la teotihuacana.

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La sexta y séptima ocupan la cocina y el comedor y se mantienen como en sus días, con elementos de cocina, mesa para comer, cubiertos y demás utensilios de cocina.

La octava era la habitación de Diego Rivera que también se mantiene como la dejó: con su sombrero, ropas y demás artículos. De allí se va al patio donde unas escaleras conducen al segundo piso, en el cual se encuentra el que fue su dormitorio, con todos sus enseres personales y al lado el que también fue su estudio, con todos los elementos que usaba para pintar: paletas, tubos de colores, pinceles y demás.

Entre lo más destacado de la casa se encuentran los objetos que utilizó Frida para pintar mientras se encontraba inmovilizada de la columna, debido al terrible accidente de carro que tuvo de joven, lo cual hizo que fuera intervenida quirúrgicamente en varias ocasiones.

Muchos de sus cuadros fueron inspirados por este accidente y por el sufrimiento que vivió después de varias cirugías reconstructivas, ya que de acuerdo a sus propias palabras «siempre se pintó a sí misma».

Otro de los atractivos del museo es el estudio de Frida, en el cual también se aprecian sus libros en una pequeña biblioteca. Además, la cocina de la casa es preservada en el mismo estado que cuando la utilizaba la pintora.

Ésta es un elemento muy importante dentro del recinto, ya que, todos los objetos dentro de ella, tal como vasijas y platos, claramente reflejan el impacto que tuvo la cultura mexicana en el estilo de vida gastronómico de la artista.

Museo Frida Kahlo; la pasión cultural de Frida y Diego en la Casa Azul. ActualMX

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Igualmente, el jardín a la mexicana que diseñó Diego Rivera, alberga una pirámide en la que se exponen su colección de piezas prehispánicas.

En algunas paredes del museo están escritas las frases célebres de la famosa pintora mexicana, como «Pies para qué los quiero si tengo alas para volar», además el inmueble cuenta con una exposición de los vestidos más representativos de Frida y también la prótesis y el corsé que usó durante casi toda su vida derivado del accidente automovilístico.

Caminar por la Casa Azul es sin duda una gran experiencia en la cual se conoce un poco cómo era la vida de Frida Kahlo y Diego Rivera; además se respira el amor que ambos tenían por el país que los vio nacer y morir.

Por: María Montijo.