José María Napoleón, el intérprete que agarra a la música por los cuernos, navegó en el éxito y el olvido, musicalmente hablando, cambió los escenarios por los ruedos y pasó de cantante a torero.

Con el tiempo se dio cuenta que su vida era la música, porque nunca dejó de cantar, fue entonces que “me puse a ver cómo me rescataba”. Después de tanto, Napoleón vive agradecido con las personas que lo inspiraron a escribir sus canciones.

«En 1971, un hombre se acercó pidiéndome ayuda para comprar su casa. Decía que como yo salía en la tele, ganaba mucho (sólo había aparecido en televisión una vez y apenas ganaba con sus presentaciones 13 pesos) y me entregó una carta. Cuando iba en el camión comencé a leerla, ahí me explicaba que Dios no le había dado nada. Detrás de esa hoja, escribí la canción de «Hombre» y la guardé».

Seis años después, dicho tema lo hizo ganar el primer lugar en el Festival OTI y con el premio que recibió pudo comprar su casa: «nunca pude agradecer a ese hombre, no pude ayudar a comprarle su casa, pero me ayudó a comprar la mía».

Napoleón

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Consciente de que la vida se acaba, el poeta de la canción quiere retirarse completo y sin causar lástima de los escenarios, para disfrutar a su familia y pasar la vida que le queda a su lado. Satisfecho de haber alcanzado sus sueños y que la música lo acompañara.

“El hombre es tan grande como sus sueños, y tan pequeño como su voluntad de realizarlos”, mencionó.

ViveLo es el disco donde el maestro Napoleón muestra que su “timbre raro, pero afinado” sigue con fuerza y que es capaz de llegar al corazón de las nuevas generaciones.

Por: Nadia Juárez.