Hemos escuchado mucho sobre que los alimentos orgánicos siempre serán preferibles a los productos convencionales. Sin embargo, muchos no conocen las razones por las cuales lo son. Aquí se explican algunas:

Se tratan de alimentos más saludables debido a que han sido cultivados bajo determinados estándares, y es bien conocido que son libres de plaguicidas y fertilizantes hechos con ingredientes sintéticos.

Además, se ha comprobado que el uso de estos tiene estragos a largo plazo en la salud y en el desarrollo humano. Cabe destacar que el valor nutricional es más alto y se considera una reducción en los problemas de salud.

Al estar libres de conservadores, nos encontramos ante alimentos frescos (y puede que con mejor sabor, según la perspectiva de cada quién).

Uno de los propósitos de la producción orgánica es ser amable con el medio ambiente al evitar el uso de estos ingredientes químicos, que pueden causar daño a los ecosistemas. Asimismo, las pautas bajo las que se desempeñan los agricultores tienen el objeto de reducir la contaminación y ahorrar recursos naturales.

Una razón más, es que el consumo promueve el apoyo a pequeños y medianos productores; promoviendo así el desarrollo del campo y el comercio agrícola. Si bien el costo de estos productos es más alto, esto se debe a que el costo de la producción es más elevado y los suministros son más limitados. A final de cuentas, es un valor justo.

En pocas palabras, los productos procedentes de la agricultura orgánica y otros sistemas de producción sustentable, tienen como beneficio el cuidado de la salud humana, del medio ambiente y el apoyo al desarrollo de la comunidad de los trabajadores. No es más que una cadena en la que todos resultamos beneficiados.

Por: Fabiola Rocha González