Una de las principales consecuencias que trajeron las enfermedades crónicas fue la pérdida de confianza a la medicina tradicional por parte de muchas personas, debido a que los tratamientos no ofrecen las mismas garantías que con las infecciones, pues realmente en su mayoría sólo sirven para controlar la enfermedad.

De ahí que muchos aprovechen para vender curas milagrosas que en la mayoría de los casos resultan un completo fraude. La diabetes es una de las enfermedades que más productos milagro se ofrecen para atacarla

Quizá te interese: 
El aceite de coco no es tan saludable como se creía

En principio debemos tener claro que la diabetes más común (tipo 2) es altamente prevenible y controlable si modificamos nuestros hábitos alimenticios.

Al seguir la medicación y con un régimen alimenticio que estabilice la glucosa,
no se requieren inyecciones de insulina.

Diabetes

Shutterstock

Ahora bien, existen algunos alimentos específicos que ayudan a controlar tanto la diabetes como algunos de sus síntomas. Es importante mencionar, que estos no sustituyen el tratamiento principal y consumirlos sólo funciona como complemento para que sea más efectivo.

El nopal, la canela, el ajo y los ácidos grasos Omega 3 son una buena opción para disminuir la cantidad de azúcar en la sangre.

Es importante aclarar que siempre es mejor obtener los Omega 3 a través de los alimentos y no de cápsulas, los mariscos son algunos de los productos de donde los puedes conseguir, principalmente el salmón, atún y sardinas.

Los arándanos ayudan a que tus ojos sean más saludables, lo que es de suma importancia ya que una de las principales complicaciones de la diabetes son los problemas de la vista.

Quizá te interese:
6 excelentes especias para mantener tu cuerpo saludable

El té verde y el ginseng también son efectivos para elevar la sensibilidad a la insulina.

Si te das cuenta todos son productos de origen natural que muchas veces los consumimos sin necesidad de ser diabéticos, pero debes tener cuidado con quienes ofrecen remedios milagrosos de dudosa procedencia, pues no cuentan con el respaldo de investigaciones científicas y, en el peor de los casos, podrían acelerar la evolución de la enfermedad y poner en riesgo tu salud.

Por: Gerardo Guillén.