“No se puede andar con una cara de maldito así porque sí, sácale provecho, métete al cine”, le dijeron alguna vez al nacido en el Chamizal, Chihuahua en 1920. Muerto en 1974, dejó una estela de golpes bajos y sangre en la Época de Oro del Cine Mexicano como protagónico maldito de muchas películas; en las que no se tocaba el corazón para apretar cobardemente el gatillo de la fusca o pegarle sus “cates” a, por ejemplo, la dueña del par de caderas enloquecedoras con las que Ninón Sevilla era una diosa de la rumba, en la película de culto del Indio Fernández: Víctimas del Pecado.

 

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Rodolfo Acosta, villano por antonomasia de cine nacional, también tundió como los buenos a Marga López en otra maravilla que, de paso, le rinde homenaje en su título al famoso y legendario Salón México; también del Indio Fernández; que veía en el rostro de Acosta, pura y absoluta maldad.

• Rodolfo Acosta es sinónimo de maldad en el Cine Mexicano; fue el villano favorito y más odiado de la Época de Oro del Cine Mexicano.

Sus primeros pasos en Hollywood los dirigió John Ford en El Fugitivo. Sin embargo, su fisonomía patibularia era su mejor credencial para que muchos no durmieran. Los parlamentos que le daban en las películas eran una mezcla de “No te metas conmigo” y “hasta aquí llegaste jijo del maíz”; entre el humor involuntario, la vestimenta de pachuco y la risa loca.

De que metía miedo, metía la sola cara de Rodolfo; que dejó una huella imborrable en las muchas cintas en que actuó, intimidó, asustó y mató, según le dictaba el guion y le ordenaba el director. Este malvado tenía también otras habilidades como bailar de “pachucote” de la época, al mismo tiempo que despedir malos, malísimos olores, de pésimos amigos del interior y luego disiparlos con el sombrero, todo al mismo tiempo.

En ese sentido, es memorable el baile que se avienta en la pista del Chango, el cabaretucho de Víctimas del Pecado. Aunque para esa bailada, el propio Indio Fernández, lo dobló, de la cintura para abajo, en la misma película, porque no le salían bien los pasos… pero ¿qué tal los madrazos?

• Rodolfo Acosta es sinónimo de maldad en el Cine Mexicano; fue el villano favorito y más odiado de la Época de Oro del Cine Mexicano.

La propia Marga López le suplicó que, en las escenas de violencia en Salón México, tuviera cuidado. Y sí tuvo cuidado en aplicarle toda clase de golpes a Marguita que se quejó con el Indio. “Hay Marga, no aguantas nada y eso que venía descanchado”, fue la respuesta del también conocido como Rudy Acosta.

Más tarde, el cáncer nos privó de seguir viendo en acción a uno de los más odiados y maldecidos villanos del Cine Mexicano. Murió a los 54 años el 7 de noviembre de 1974, y aún se recuerdan sus agresiones fílmicas cobardes que repartía a muchas cotizadas actrices del cine mexicano, primeros actores y también, sin discriminar, a niños histriones como “Poncianito”.

 

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Todo el mundo le tuvo miedo a la hora de la filmación, desde Pedro Infante en Islas Marías, hasta Glen Ford y Gregory Peck en Wings of the Hawk, Rosa Carmina, musa de Orol; Emilia Guiú, Columba Domínguez y Martha Roth. Estas últimas una vez muerto Acosta, manifestaron que extrañaban sus golpes y que ya nadie les pegaba y las descontaba como él en la pantalla grande. Porque eso que ni que: tenía su pegue.

 

Por: Pepe Návar.