El sueño dorado de todo joven adulto: terminar la universidad para salir de casa y comenzar una vida propia. Existen muchas razones para perseguir dicha meta, desde la presión social (o familiar) hasta el simple deseo romántico de adquirir la independencia… o bien, comenzar a compartir tu vida con esa persona especial.

Lo cierto es que abandonar tu casa no es tan simple como pedir ayuda a los amigos para transportar tu cama y libreros a tu nuevo lugar. Existen muchos otros factores a considerar antes de decirle las verdades a tu familia con la intención de no volver a verlos jamás (por favor, no hagas eso).

i24mujer.com

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En primer lugar, la disponibilidad de un nuevo hogar. Todo millenial quiere su lugarcito en la Condesa, pero… ¿sí hay? Por fortuna hoy en día existen recursos disponibles para ayudarnos a encontrar el lugar ideal (investiga la página de Dada Room, por ejemplo), para lo cual… aunque parezca obvio debes tomar en cuenta la ubicación, si cumple con tus necesidades y el rango de precio.

“¿Me hago menos de una hora del trabajo a casa? ¿Hay espacio para mi perro? ¿Existen rutas de transporte público cercanas?”, son algunas de las miles de consideraciones que hay que meditar tranquilamente antes que firmar con cualquiera…

…lo cual nos lleva a un punto igual o más importante: el costo. ¿Puedes pagarlo?

Quizá el dinero sea el factor más descorazonador, pero no debería ser motivo suficiente para renunciar. Hoy en día es una práctica aceptada compartir tu lugar, responsabilidades y renta con roomies: personas conocidas o desconocidas (pero compatibles) que nos ayudan a solventar los gastos de una vivienda relativamente propia.

Salud180

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Un roomie puede ser la solución a alcanzar esa renta que antes parecía inalcanzable y que todavía te quede un guardadito para comprarte algunos videojuegos. La búsqueda de roomie también puede facilitarse por internet, solo piensa muy bien en cómo quieres vivir el resto de tu vida para asegurarte que encontraste a la persona adecuada y no tendrás que salir corriendo después porque no toleras el aroma a cigarro ajeno.

Por supuesto, estoy asumiendo que ya tienes un trabajo más o menos estable, de lo contrario… mejor vamos por pasos y ve a conseguir uno primero. Recuerda que aparte de la renta hay que pagar la luz, el internet, el gas, el Netflix, la gasolina

Taringa!

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Por último, es importante sincerarte contigo mismo y preguntarte ¿soy lo bastante autosuficiente como para satisfacer mis propias necesidades?  Porque sí, ajá, quizá tienes un buen trabajo… pero si nunca has lavado una playera y no tienes ni idea de cómo se prepara un huevo revuelto, quizá debas considerar pedirle lecciones a tus padres (o a algún youtuber, ¿por qué no?). Ya es hora de que aprendas a barrer y trapear que nadie va a limpiar por ti… a menos que tengas bastante dinero como para pagar también ese servicio, digo.

Recordar que hace falta papel higiénico en la casa, o que la pasta de dientes se compra antes de que se acabe… parecieran ser cosas lógicas, pero no son problemas con los que uno nace así que antes de alborotarte con las maletas, intenta considerar todos los factores y ser lo más precavido.

Por: Daniel Pérez.