El síndrome de Asperger es una de las tres afecciones que componen los trastornos del espectro autista (TEA). Este padecimiento se hizo popular en los últimos años gracias a Sheldon Cooper, protagonista de la exitosa serie televisiva The Big Bang Theory.

Si bien nunca se ha afirmado que el personaje tiene Asperger, sí presenta varias conductas típicas del trastorno como el miedo irracional al cambio, por mínimo que sea; las conductas repetitivas y una rutina muy establecida, además de su dificultad para relacionarse, expresar sus sentimientos y entender los de otras personas.

Mucha gente cree que los pacientes con el síndrome tienen un coeficiente intelectual (CI) mayor. Es cierto que, a diferencia del autismo clásico, el Asperger no implica problemas en el desarrollo lingüístico e intelectual, por lo cual su CI puede ser de nivel promedio de la población y sí hay casos en que es mayor, pero no es una constante.

Al igual que los otros TEA, éste suele manifestarse a una edad temprana pero la mayoría de los diagnósticos se dan en la etapa escolar. Algunas conductas que pueden alertar sobre su presencia son el gusto por la soledad, el no saber cómo interactuar con otros, intereses posesivos y muy específicos, hablar sólo sobre ellos mismos y sus intereses, torpeza y rituales muy estrictos que se niegan a cambiar.

No existe cura para el síndrome de Asperger pero existen terapias muy completas que les ayudan a manejar y superar los desafíos que enfrentan día a día y además les impulsan a desarrollar sus habilidades.

Es importante que si nota en su hijo alguna de las conductas mencionadas acuda a su médico cuanto antes, después de una evaluación, él determinará si lo canaliza o no con un especialista. Esta clase de tratamientos aumentan su eficacia en función de que tan temprano inician, en la vida del paciente.

Por Gerardo Guillén