Todos/as vivimos en algún momento la “magia del amor”, así como el desencanto que provoca cuando ésta se rompe por completo.

Aunque todos/as tenemos una manera muy distinta de sobrellevar el dolor, esta etapa no es sencilla, mucho menos cuando no fuiste tú quien la terminó; incluso hay personas que lo reflejan en sus acciones y sus creencias, asegurando que será imposible “olvidar” a la persona en cuestión y que nada será igual.

 

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Puede llegar a ser un proceso complicado y hasta prolongado, pero siempre se aprende de los errores (por algo suceden las cosas); y aunque seas de esas personas en extremo sensibles, nada es imposible y sólo es cuestión de tiempo. Existen algunos consejos que lo facilitan:

· Muchos aseguran que lo mejor es cortar desde la raíz: eliminarlo/a de las redes sociales, deshacerte de su número telefónico o cualquier forma de contacto.

· La nostalgia puede ser una de las principales causas del malestar, y esta se origina en gran parte a los recuerdos, que a su vez, son ocasionados de buena forma al ver fotos, leer conversaciones, etc. Se ha asegurado que un método muy efectivo es deshaciéndose de todo esto.

· “Mente ocupada no extraña a nadie”, y qué mejor forma que enfocándote en tus estudios, trabajo y proyectos. Muchos/as ven estos procesos como “ciclos”, y al cerrar uno, deciden abrir otro con nuevas actividades.

· Muchas personas utilizan esto como un impulso para mejorar en otros aspectos. Cambian su look, amistades e incluso su forma de hacer las cosas. Sin embargo, hay que recalcar que lo mejor no es cambiar por los demás, sino por uno mismo, tener una pareja no debe ser el único motivo total para mejorar.

· La técnica de “un clavo saca a otro clavo”, es lo peor que se puede hacer: no es justo para un tercero pagar por una relación anterior, además de que no hay que temerle a la soledad. Bien dice Marcela Lagarde, “el miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía”, ya que con la dependencia se desarrolla una necesidad de apego, lo que convierte todo esto en una cadena.

· Que nos hayan “dejado” o cambiado por alguien, puede hacernos creer que no valemos lo suficiente como para que una persona se quede con nosotros, pero la única realidad es que la otra persona no era con quien debíamos estar.

El mundo no se acaba por una ruptura, y antes que cualquier cosa, estamos nosotros, y es en quienes debemos enfocarnos.

Por: Fabiola Rocha González.