Algo que caracteriza a los millennial son sus sueños y anhelos de hacer cosas grandes… claro, sin esclavizarse en un trabajo. Ah, pero además deben tener tiempo suficiente para su vida social. Esto no está mal y mucho menos los convierte en comodines o flojos.

El 79 % de los millennial trabaja más de 40 horas a la semana; el 80 % de ellos quiere seguir preparándose y está dispuesto a pagar por el seguir creciendo intelectualmente.

De acuerdo a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), los millennial duran en un trabajo establecido, en promedio dos años. Este es tiempo suficiente para aprender de y aportar a la empresa en la que colaboran; un indicador de que necesitan un cambio e incluso iniciar su propia empresa.

En promedio los millennial duran en un trabajo dos años; es muy importante su desarrollo profesional y personal, y creen que su empleo se los impide.

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Lo que sucede con esta generación es que, si su trabajo (o sea, la empresa para la que prestan sus servicios) se vuelve una barrera para lograr los objetivos personales, están dispuestos a abandonarlo.

Además hay que alimentarles el “ego” (por decirlo de alguna manera). Si no, se mudan a un lugar en el que sean más apreciados, se sientan cómodos y sean reconocidos. Esto último no es específico de ninguna generación, pero los millennial están más firmes sobre que su esfuerzo e ideas sean valorados.

La salida un empleado con la capacidad de realizar multitareas y, además, sea un as en la tecnología, representa una pérdida importante para las empresas; éstas se ven “obligadas” a innovar y ofrecer condiciones que vayan más acorde a las demandas de sus empleados. De lo contrario están dispuestos a rebelarse; además, empleado feliz, es igual a una empresa ganadora.

Que los millennial se mantengan en una empresa menos de dos años, los tacha de inestables. Pero lo que ellos buscan es progresar y si en ese periodo no lo hacen, no queda más que seguir picando piedra para lograr sus objetivos.

Por: Nadia Juárez.