Tigres sigue sin poder ganar en su casa en las finales internacionales que disputa; con el empate 1-1 frente a Pachuca en la final de la CONCACAF Liga de Campeones (CONCACHAMPIONS) suma tres consecutivas sin poder ganar. El equipo regiomontano perdió 2-0 en la edición anterior y empató 0-0 con River Plate en la final de la Copa Libertadores; en ambas ocasiones perdió el título.

Temprano en el partido, la visita se puso adelante con un gol de tiro libre de Raúl “Dedos” López que contó con la colaboración de la barrera felina que se abrió de forma terrible, el balón pegó en Eduardo Vargas y dejó sin oportunidad de reacción a Nahuel Guzmán.

La anotación tempranera desconcentró al equipo de Ricardo “Tuca” Ferretti. Pero poco a poco logró controlar el partido y al minuto 20 ya tenían sometido a su rival. Fueron varias las oportunidades que generaron en estos minutos; sin embargo, la defensa de Tuzos se encontraba bien parada y la suerte estaba con ellos.

Esto cambió al minuto 31 cuando el arquero Antonio Blanco atacó mal un balón y lo dejó al alcance de Ismael Sosa, quien no desaprovechó la oportunidad y marcó el empate. El final del primer tiempo fue un suplicio para los hidalguenses y de milagro no se fueron al descanso abajo en el marcador.

Ya en la segunda mitad el juego fue más parejo. Si bien Tigres tenía el balón, cada vez que Pachuca atacaba lo hacía con peligro. Aun así, la llegada más clara estuvo en los pies de André-Pierre Gignac, pero definió de manera deficiente.

Al 65 llegó la jugada que pudo cambiar todo. Erick Gutiérrez bloqueó un remate con la mano y el árbitro no dudó en decretar penal. El encargado de cobrarlo fue el chileno Vargas y mandó un disparo con potencia y a media altura que fue atajado por Blanco.

Con este marcador, Pachuca tiene la ventaja no sólo de cerrar en casa, sino de haber anotado el gol de visitante, por lo que uno de sus clásicos empates a cero en el Hidalgo los consagraría campeones del certamen.

Por: Gerardo Guillén.