El pasado 5 de septiembre, la hasta entonces desconocida para mí, Dra. Leonora Esquivel, recurrió a las redes sociales para transmitir en vivo la tala de árboles en la calle de Bartolache, en la Del Valle Sur, que calificó como “nada personal”.

En el video, la susodicha pretende concientizar a los ciudadanos para proteger los árboles e incluso se avienta un súper comercial de los Súper Cívicos, con un integrante de la agrupación in situ, durante cinco minutos en los que ataca a las constructoras, al gobierno, a la Delegación Benito Juárez por la tala (incluso a los vecinos), a pesar de la existencia de un permiso firmado para llevar a cabo la obra.

Esquivel retoma muy a la ligera los datos del permiso expedido por la Secretaría del Medio Ambiente a la empresa Auri, y les digo “a la ligera”, porque es muy fácil pretender conocer un papel en dos minutos y luego recitarlo erróneamente en redes sociales, para su difusión masiva, ya que ésta es la principal causa de la mala información que circula en nuestro entorno actualmente.

Pero vámonos con los datos reales, ya que a mis manos llegó el documento del que les hablo:

Si bien “la reportera” mencionó que el permiso era por 10 árboles, la realidad es que el documento refiere a 12 con todo y características individuales, ocho de ellos en el interior y los restantes en el exterior del inmueble en construcción.

No obstante, también se indica la compensación física de 36 árboles o la restitución económica de 4,932 unidades de cuenta de la Ciudad de México (que es el valor expresado en pesos que se utiliza como sinónimo del salario mínimo) por el levantamiento de los especímenes.

Dos de los árboles, se encontraban “secos con estructura irrecuperable y en declive severo”, según el oficio, por lo que la restitución correspondió a $ 16,486.40, que se pagaron al Fondo Ambiental Público del Distrito Federal.

Al contrario de lo que Leonora piensa, todo el protocolo para llevar a cabo tanto la construcción del inmueble como el levantamiento de los árboles, se hizo con todas las de la ley. Todo firmado, sellado y en forma. Pero basta una voz dudosa que se levante para que se ponga en duda el trabajo no sólo de una persona que lleva la obra, sino de cientos detrás que dependen de ella.

¿O acaso una persona puede levantar un edificio? Que la construcción esté detenida actualmente, resulta en el paro laboral de 150 trabajadores, quienes son sustento de sus respectivas familias, factor que por supuesto “la reportera” Esquivel no consideró al armar el escándalo vía streaming.

Auri retomó el caso e informó sobre lo que acontenció en un comunicado, que comparto a continuación:

Auri y tala de árboles

Auri, Desarrollos Habitacionales

Y hablando de Leonora Esquivel, supuesta “activista ambiental” y ahora “protectora de la ciudad”, me resulta curioso que por un parte muestre su apoyo en este tipo de causas que se vuelven amarillistas muy rápido, cuando por el otro lado muestra simpatía con empresas que actúan totalmente contra lo que ella dice proteger.

Como ejemplos, la ropa y calzado que utiliza son de marcas como Diesel y Salomon, involucradas en varios temas de explotación laboral y explotación infantil; por otro lado, colaboró con Monster 666, marca relacionada con escándalos de misoginia y acoso sexual en la CDMX.

tala de árboles

Leonora Esquivel

Y si hablamos de los proyectos que lleva, como Anima Naturalis, la falta de coherencia está más severa: la organización no gubernamental tiene como principales representantes (influencers) al cantante Mario Bautista y a la conductora Lili Brillanti.

Primero, Bautista representa la imagen de McDonalds, marca internacional y nada bien posicionada en cuanto a cuidado del ambiente; por su parte Brillanti utiliza cosméticos de la marca MAC, de fama mundial y conocida por probar sus productos en animales.

¿Y esto por qué no lo saca a colación? ¿Esto por qué no lo refuta?

¿Esto por qué no le molesta?

Bien dicen que hay que escoger bien nuestras batallas, pero esta mujer, con estas decisiones tan volátiles, parece querer perder la guerra.

 

Por: José Ortega.