Juan me decía que el recuerda haber sido un niño muy compasivo. Cuando veía la película de Walt Disney: Dumbo, lloraba porque el pequeño elefante había sido apartado de su madre. Pero ese recuerdo se borró muy rápido de su memoria luego de sufrir con un padre alcohólico que maltrataba a su familia y a él. Su padre murió cuando el tenía 15 años y recuerda muy claramente como en repetidas ocasiones su padre al golpearlo le decía – Que me miras así…los hombres no lloran -.

Para cuando Juan llegó a la edad adulta, se había convertido en un hombre duro y lleno de complejos. Lo caracterizaba su falta de compasión y le resultaba muy difícil mantener relaciones intimas y amigos.

Aún a pesar de todos sus problemas existenciales, Juan se casó y tuvo un hijo. Se comportaba como un padre ejemplar, como lo que no quería ser. No deseaba repetir la historia de su padre, repetir lo que el vivió con su hijo, hasta que un día Juan se vio gritando y golpeando a ese hijo que tanto amaba. Fue cuando al tocar fondo, se dio cuenta que necesitaba ayuda y llego a mí.

-Yo sabía que tenía que cambiar. Empecé a explorar mis emociones y a dejar de bloquearlas. Comencé a redescubrir mi sensibilidad. Cuando inicié con mis agradecimientos y los ejercicios de neuroplasticidad, me di cuenta que a poco a poco empecé a pelar mi culpa hasta encontrar aquello que me avergonzaba y pude darme cuenta de lo mucho que había perdido en los últimos años de mi vida. Ya no me interesaba ser un padre perfecto, solo quería ser un buen padre, y entendí que para llegar a eso debía aprender primero a ser un buen ser humano-

El caso de Juan no es aislado, la estadística nos demuestra que en Latinoamérica muchos padres tienen como costumbre cultural y arraigada, castigar a sus hijos de forma física o psicológica. Países como Argentina, Uruguay, Chile, Nicaragua o Costa Rica, el porcentaje de niños golpeados durante su primera infancia, oscila entre el 40 y el 80 por ciento.

Curiosamente en México la estadística evoluciona en sentido creciente desde hace tiempo. Durante el año 2008, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) recibió cerca de 60 mil denuncias de maltrato infantil, de las cuales sólo la mitad se comprobaron y apenas 4 mil llegaron a la justicia.

La compasión en las personas es un camino hacia la reducción de este cáncer social. Los expertos afirman que las personas deben de buscar desarrollar las siguientes habilidades:

1 . Una comprensión fundamental de la compasión

La compasión funciona tanto en mujeres como en hombres, » Muchos hombres, sobre todo en la cultura latina, ven la compasión como una característica de debilidad y acreditan solamente normal de presentarse en las mujeres, característica que es traducida en debilidad”.

En el caso de Juan, el entendió que la compasión lo hizo fuerte y fue un camino hacia su mejora, encontrando a través de ella su propia fortaleza.

El Dr. Ted Zeff sostiene que «ha llegado el momento de romper el código masculino obsoleto, rígido que insiste en que todos los hombres deben ser agresivos de piel gruesa , y sin emociones , «

El dalai Lama nos enseña que: «El amor y la compasión son necesidades , no lujos . Sin ellos , la humanidad no puede sobrevivir » .

2 . Encontrar Modelos de Compasión

Si nosotros hombres nos ponemos a buscar modelos de compasión entre otros hombres encontraremos muchos alrededor que conocemos en nuestra vida diaria.

Recuerdo a mi padre llorar cuando después de una discusión con mi madre el acepto que ya no tenía respuestas y se encomendó a Dios. Recuerdo a mi hermano aceptando la derrota cuando un paciente de cáncer con el que desarrollo mucha afinidad se murió vencido por su condición, o pienso en mi hijo de 7 años queme decía – Papito, me duele mucho y tengo mucho miedo … – con orgullo les confieso que se me corre una lágrima al recordar todos estos momentos tanto personales e íntimos.

Estos y otros momentos y/o personas son para mí un ejemplo de compasión. La clave es tratarlos como modelos a seguir. Los modelos de conducta no están destinados a ser adorados, idolatrados o deificados. Sólo tienen el propósito de servir de ejemplo. Ellos nos sirven como una muestra del camino a seguir.

3 . Trascender al estereotipo del género

Los machos latinos funcionan más apoyados en su cerebro izquierdo, por lo que es necesario si quieres hacer algo al respecto de hacer un esfuerzo consciente para volver a conectarte con tu lado intuitivo y emocional. El Dr. Elad Levinson, director del programa de Spirit Rock Meditation Center, encontró que la primera reacción en sus pacientes al practicar la bondad amorosa y la compasión, es de fastidiarse unos a otros por ser o actuar como menos hombre. En necesario entender que la liberación del patrón de comportamiento de genero del hombre debe de romper los cánones preconcebidos del participante fuerte en la sociedad.

El Dr. Ted Zeff cita en su investigación que encontró que en los bebés varones son emocionalmente más sensibles que las niñas pequeñas , hasta que un niño llega a los cinco o seis años «, que es cuando aprenden a reprimir toda emoción excepto la ira, porque la ira es la única emoción que nuestra sociedad machista le permite tener a un niño. «Si la sociedad restringe el espectro emocional de los hombres a la ira, le toca al hombre adulto trascender este condicionamiento para darse la oportunidad de desarrollarse como un ser compasivo.»

4 . Inteligencia emocional

Los Drs. Dan Kindlon y Michael Thompson sostienen que la mayoría de los niños son criados para ser emocionalmente ignorantes: «A falta de una educación emocional, un joven cede a la presión de la adolescencia y a la crueldad como únicas respuestas que ha aprendido y practicado – ya que entiende que son las respuestas de lo típico y aceptable en los varones como la ira , la agresión y el retraimiento emocional».

El Dr. Ted Zeff aconseja a pasar tiempo en la naturaleza con los niños para que su sensibilidad se desarrolle.

5 . Silencio

El silencio nos enseña a no apresurarnos a juzgar.

Podemos llegar a desarrollar la conciencia de sí mismo a través de las prácticas como la meditación, la oración silenciosa, o al estar en la naturaleza para permitir que los hombres compasivos abracen el sufrimiento sin reaccionar , resistir , o reprimir.

Entonces el camino a lograr que los hombres sean mas compasivos es el entender que la compasión y la sensibilidad no son debilidades, sino fortalezas que el hombre necesita descubrir y cultivar en si mismo.

Mi abuelo lo supo resumir en pocas palabras: -El ser compasivo es el poder estar en el amor con el amor.

Por: Eduardo Massé.

Eduardo Massé es especialista en la Ciencia Aplicada del Bienestar Integral Personal y Corporativo, y autor de los libros Yo Elijo Despertar, El Liderazgo Científico, La Nueva Frontera Bienestar Integral 360º. Además es conferencista de nivel internacional, colaborador de la revista Forbes, así como consultor y mentor.

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